Opinión

De cabildeo y política

06 abril 2017 5:0
 
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La realidad es muy necia y se impone tanto en la economía como en la política. En EEUU el Presidente Trump decidió remover a Steve Bannon del Consejo de Seguridad Nacional y regresó al Director de Inteligencia Nacional, Coats, y al Jefe de Estado Mayor Conjunto, Gral. Dunford, como participantes regulares de las sesiones. Los problemas que Bannon provocó por su inexperiencia, su desconocimiento y su radicalismo, chocaron con el Asesor en Seguridad Nacional, McMaster.

Tras el uso de armas químicas nuevamente en Siria, la ONU convocó a reunión, mientras Trump solo acertó a culpar a Obama, cuando su cercanía con Putin ha sido un factor clave para que retome la ofensiva.

Otra preocupación que causa confrontación entre exportadores e importadores es la reforma fiscal que Trump presentará al Congreso.

Según Reince Priebus, Jefe de Gabinete, incluirá el polémico impuesto fronterizo. Este BAT (Border Adjustment Tax) permite que los exportadores reciban exenciones al deducir costos del impuesto, mientras que quienes importan, deberán pagar una tasa adicional, no deducible, y que sin duda repercutirá en el precio al consumidor.

La medida pretende recuperar empleo y fortalecer al dólar con lo cual quienes lo impulsan aseguran no tendrá un efecto sobre el precio, pero la apreciación deberá ser proporcional a la tasa del impuesto y darse en forma rápida, lo cual afectaría a los mercados internacionales. Otros países pueden emprender medidas proteccionistas para responder al BAT, lo cual daría lugar a confrontaciones comerciales, que pueden o no, ser resueltas por la Organización Mundial del Comercio.

Varios legisladores norteamericanos se informan sobre ventajas y riesgos del BAT que deberán aprobar o rechazar cuando se presente la propuesta ante el Congreso, con muro incluido. El caso es que Trump no contará necesariamente con los votos para impulsar una medida tan cuestionada. La propuesta sigue en estudio, y sin duda, la terca realidad habrá de imponerse de nuevo.

En México también la realidad afecta al voluntarismo, y aunque hoy el populismo está de moda, y como dice el refrán prometer no empobrece, pero dar es lo que aniquila, vemos campañas políticas llenas de propuestas para otorgar beneficios sociales crecientes. Seguir hipotecando el presente en aras de los votos, es una tendencia al parecer irrefrenable, que todos los partidos y candidatos utilizan. AMLO impulsó este tipo de beneficios en aras de combatir la pobreza, pero estas dádivas no logran ese objetivo, como todos reconocen.

La política social debe romper círculos de pobreza, impulsando educación, salud, igualando oportunidades y acceso a mejores condiciones de vida. Pero cuando sólo se convierte en dádiva generosa, a costa de los impuestos, se deterioran las finanzas públicas, comprometidas en pagos a miles de ciudadanos, lo requieran o no, tenga o no un objetivo claro. Y las labores de gobierno como seguridad pública, servicios administrativos, movilidad, educación, salud, promoción de empleo e inversión, infraestructura, telecomunicaciones, energía, se van deteriorando. Hoy sólo las coinversiones hacen viables muchas inversiones desde tratamiento de agua, de desechos sólidos, rastros, transporte moderno, vialidades, explotación de hidrocarburos, generación de energía eléctrica, ductos, y tantos otros rubros que se concesionan o se pagan vía rentas.

Por eso resultó interesante el debate, con un formato novedoso, mucho más ágil y con posibilidades de réplica, de los candidatos a Gobernador del Estado de México en el noticiero de Carlos Loret. Desde los aspectos personales, hasta las propuestas y las descalificaciones, todo se abordó en el programa televisivo. Y desde luego muchas se orientan a mayores dádivas, sin un propósito claro para romper círculos de pobreza. La elección es muy importante por el peso específico que el EDOMEX tiene en el país, en su PIB, en su numerosa población, pero sobre todo inicia ahí la carrera por la nominación y la elección presidencial de 2018. El resultado es muy importante para los partidos en contienda.

Las encuestas difieren, unas dan un puntero, tras a otro. Pero es una competencia muy cerrada y no se vislumbra con certeza a un ganador.

Así las cosas será hasta el día de la elección que conoceremos el resultado. Y en tanto, los nervios a flor de piel.

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