Opinión

De cabildeo y política

30 marzo 2017 5:0
 
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ME. México y los acertijos de Trump.

Entre los votos de sus electores y la confrontación con Donald Trump, Presidente de los EEUU, los legisladores republicanos optaron por atender el interés de sus representados. No debe haber sido una decisión fácil, sobretodo por el carácter explosivo, confrontador y retador del Ejecutivo, que personalmente cabildeó. La propuesta dejaba fuera de los beneficios a millones, y si bien el Obamacare es cuestionado, la solución alternativa implicaba altos costos sociales, y por tanto, electorales.

La teoría de los pesos y los contrapesos en la democracia americana funcionó. Y si ya dijiste que no una vez, la segunda no puede ser tan grave. Por eso trasciende el revés propinado por sus legisladores a Trump. Ya había enfrentado la negativa de jueces, a sus órdenes ejecutivas en materia de migración. Los demócratas anunciaron un boicot al presupuesto si insiste en solicitar fondos para la construcción del muro. También rechazan mayor gasto que incremente contrataciones para gestionar deportaciones. Los propietarios de tierra en condados de Texas ya se preparan para acudir a tribunales en defensa de sus propiedades.

Las ciudades santuario, como Nueva York con Bill de Blasio, rechazan sus policías realicen funciones de verificación de status migratorio y ante la amenaza del Fiscal General Sessions de retirarles los fondos federales si no colaboran, se dicen listos para acudir ante Tribunales. Aún no se ratifica a Neil Gorsuch en la Suprema Corte de Justicia, pero es muy probable la mayoría republicana lo haga, con lo cual Trump puede contar con mayoría de un voto, y consolidar su visión en términos de constitucionalidad. La amenaza puede cumplirse.

Sin embargo, los mercados reaccionan con escepticismo frente a una reforma fiscal que puede no concretarse. Bajar impuestos, cortar gasto social, impulsar gasto bélico, para ganar guerras que no se están peleando; incrementar el déficit público, para impulsar empleo vía infraestructura; incrementar costos para vigilar fronteras; negociar acuerdos comerciales para reducir beneficios, impulsar impuesto fronterizo que repercutirá en precios; son medidas cuyos costos sociales se valorarán en un análisis integral en el Congreso. Por lo pronto, se ha pospuesto considerar el presupuesto para levantar el muro, hasta fin de año.

Senadores han acudido a la Casa Blanca para consultar cual es realmente el alcance y las implicaciones de la renegociación del TLCAN. No tienen una respuesta clara, porque no se ha definido el objetivo, más allá de la preocupación de Trump por un déficit comercial, que ni siquiera es el más importante para EEUU. La preocupación de representantes populares es que México pueda tomar represalias contra sus exportaciones agrícolas como maíz, soya y carne de cerdo.

Armar el paquete fiscal que presentará Trump al Congreso no es una tarea fácil, sobre todo si la guía son las promesas de campaña. La lógica del gasto público responde a aspectos sociales y políticos, donde lo electoral tiene un peso muy importante para la carrera de los legisladores que buscan siempre su reelección y cuidan sus distritos. En noviembre de 2018 habrá elecciones y aprobar recortes a programas de alto impacto no parece una alternativa viable para muchos legisladores republicanos, presionados ya por distintos sectores que se oponen a propuestas de Trump que los afectan.

Si para financiar el gasto, la estrategia de bajar impuestos, busca compensarse con un impuesto fronterizo a las importaciones, el resultado es cuestionable en dos aspectos. Si bien habrá mayor poder adquisitivo, es probable que el aumento de precios de productos importados anule ciertos beneficios. Y claramente, si se violan principios de la OMC habrá consecuencias. La primera que las exportaciones norteamericanas enfrentarán medidas recíprocas con mayores tasas, y se presentarán querellas ante las instancias internacionales, que son lentas, pero pueden imponer sanciones. En resumen, podemos estar iniciando lo que muchos analistas señalan como antecedente de un conflicto bélico mundial: las guerras comerciales.

La realidad es terca, pero Trump también. Y aún tiene recursos para impulsar sus propuestas. Por muy difíciles de instrumentar, lo cierto es que Trump ganó con ese discurso. Y eso es lo que sorprende, el apoyo popular que obtuvo, aún a costa de dividir a la sociedad. Apenas inicia su gestión.

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