Opinión

De cabildeo y política

02 marzo 2017 5:0
 
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guajardo

A la memoria de Paulina Díaz Arellano

El apoyo que Trump recibió en su primer mensaje al Congreso por parte de la fracción republicana, mayoría en ambas Cámaras, fue contundente. Aplaudieron todas la propuestas, incluida la construcción del muro en la frontera, la política migratoria, el combate a ISIS, la política fiscal, el proteccionismo y el comercio. Su discurso, más moderado y mejor estructurado, mereció la aprobación de la opinión pública.

Pese a manifestaciones y protestas, no se perciben rupturas entre los republicanos que apoyarán las iniciativas que el Presidente les propondrá en breve. Las expectativas de que se puedan rechazar solicitudes de Trump se diluyeron, pese a que los demócratas se mantuvieron críticos. Se ratificó construcción del muro y renegociación del TLCAN.

Seguimos sin embargo, sin conocer cual es concretamente el proyecto que Trump presentará para dicha renegociación. No tenemos claro que aspectos quiere reformar o bien incorporar. Apenas acaba de ser ratificado por el Senado Wilbur Ross como Secretario de Comercio, responsable de la negociación, que se iniciará hasta mediados de este año. No sabemos que propondrá para abatir el déficit comercial, ni si su proyecto implica revisar aranceles o reglas de origen.

Ya Idelfonso Guajardo, SE, expresó que abrir aranceles y cuotas es impensable, pues de hecho sería emprender un nuevo Tratado. Si finalmente Trump decide imponer impuestos a las importaciones y evitar alzas de precio a sus consumidores a través de medidas fiscales, estaremos en los hechos ante la cancelación de las ventajas del tratado trilateral, por lo cual buscar un nuevo intercambio comercial basados en reglas OMC, no parece una mala salida. El asunto empero deja la duda de si EEUU honrará sus compromisos multilaterales.

Ante la incertidumbre que se irá despejando poco a poco, es necesario ser cautos y pacientes, que no es lo mismo a ser sumisos. En su comparecencia ante senadores, Luis Videgaray pidió no confundir estridencia con diplomacia. En efecto, se requiere de calma, de diálogo, de aproximaciones, para tomar las decisiones que se deban asumir con todos sus costos, pero hacerlo con pleno conocimiento de la causa que los motiva y las consecuencias que implican. No podemos apresurarnos ante discursos que no desvelan contenidos.

Hasta no conocer con certeza la propuesta de Trump sobre la revisión del TLCAN, es ocioso especular. Lo anterior no significa no se trabaje en posibles escenarios y las acciones a seguir por parte de nuestro país. El mensaje de Trump ante el Congreso es claro, su decisión contra México no se basa en el déficit comercial, los registra mayores con China y otros países; sin embargo, nosotros les compramos más productos que la potencia asiática.

Recuperar millones de empleos como señaló Trump a costa de revertir cadenas productivas en otros países es inviable. La pérdida de empleos irá en aumento con la revolución tecnológica y la automatización que conlleva. La migración selectiva por méritos que esbozó es necesaria para la nueva sociedad del conocimiento y la innovación, así que puede darse en un futuro una nueva propuesta en este asunto.

Nada más necia que la realidad. Las propuestas radicales de Trump tendrán que irse modelando a lo posible. Empero su discurso no cambiará en términos de honrar su palabra. Por eso como señaló Videgaray, es necesario apegarse a los hechos, más que a los dichos. Nuestras ansias novilleras de un nacionalismo renaciente son orgullo de identidad, pero nada resuelve, salvo la necesaria unidad frente a un poderoso enemigo que puede causarnos mucho daño.

Si la renegociación termina en una modernización que incluya telecomunicaciones y energía, ausentes en el TLCAN, habrá avances. Pero de momento, ante la incertidumbre, a mi me parece correcta la estrategia de EPN para colocar todas las cartas sobre la mesa en una vecindad que implica, entre otros, temas de seguridad para los Estados Unidos. Sin duda la elección presidencial de 2018 que se empalmará con el proceso de negociación generará problemas imposibles de acotar. Pero elevar los costos de decisiones unilaterales es una estrategia adecuada en este momento.

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