Opinión

De cabildeo y política

02 febrero 2017 5:0
 
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Palabras de Trump no crearán empleos.

Son tantos frentes abiertos por Trump que como dice el refrán, hay que sentarse a esperar ver el ataúd de tu enemigo pasar. Ya en Las Vegas se abrieron apuestas de cuanto tiempo durará su mandato. En días desarticuló el Obamacare, anunció el muro fronterizo, se retiró de TPP, descalificó a la prensa, anunció renegociación de TLCAN, retó a los ambientalistas, condenó el aborto, amenaza con recortes a la ONU, ataca Palestina, prohíbe entrada a refugiados y a siete países musulmanes.

Donald Trump está gobernando con base en órdenes ejecutivas, pero inevitablemente tendrá que pasar por el Congreso diversas iniciativas. Destinar recursos a la construcción del muro fronterizo requiere de fondos y de la fórmula mediante la cual se reintegrarán los recursos. La inversión es considerable e implica posponer otros programas. Legisladores de estados fronterizos se oponen a la medida y al rompimiento con México que afectaría gravemente sus economías.

La clave está en el Congreso Norteamericano, único que puede lograr cierto equilibrio. Para que los legisladores decidan enfrentarse al Presidente, especialmente los republicanos, se requiere del impulso de empresarios y votantes para presionarlos contra medidas articuladas bajo una lógica electoral, sin sustento legal. Ahí se validará el nuevo TLCAN, si se concreta. Trump propuso nuevo ministro de la Suprema Corte y tendrá mayoría, acotando autonomía en ese espacio.

Se dice Trump es una figura anti sistémica. En términos de la práctica política convencional, en efecto lo es. Pero lo que Trump es producto de una democracia indirecta, de un federalismo anacrónico, que refleja el desencanto de grandes grupos marginados de los avances tecnológicos y de libre mercado, cautivados por un discurso de soluciones mágicas, sin costos. Expresan su inconformidad, su temor ante la diversidad.

El sueño de Donald Trump se convertirá en una pesadilla. Pero se requiere de tiempo para que el Congreso pueda confrontar sus políticas que amenazan paz y cooperación internacional. Aún no hay cabal comprensión de los daños. Es etapa de cumplimiento de promesas de campaña, de afianzamiento de su base social. De consolidación de un equipo de empresarios empoderados hartos del control de la clase política, que no se preocupan por dividir al país. Ellos ganaron el poder para imponer su proyecto, sin concesiones. Consideran solo su razón.

EPN anunció ya el inicio de la renegociación, por fin sabremos cual es la agenda norteamericana, aún cuando no hay Secretarios nombrados. El tiempo corre y ayuda a nuestro favor en la medida que crezca la oposición a Trump y se generen más alianzas para trabajar una nueva era de equilibrios mundiales. Hay que actuar sin dilación en varios frentes simultáneamente. Meade, anunció se presentarán medidas legislativas para proteger remesas de mexicanos. Videgaray anuncia fortalecimiento consulados en defensa de connacionales. Guajardo conforma grupos de trabajo en distintas áreas. Zedillo escribe no hay voluntad negociadora, Trump busca rompimiento, lo sabremos en 90 días. Verídica o no la versión de la conversación telefónica áspera, no importa, ya estamos en una espiral.

Enrique Peña Nieto trabaja con legisladores, Gobernadores, empresarios, servidores públicos, académicos, en medidas tendientes a proteger nuestros intereses. Ha solicitado se activen en un cabildeo ante legisladores norteamericanos y defensa en las cortes. Ha planteado no se trata de una renegociación del TLCAN, sino de una redefinición de la relación bilateral en todos los aspectos, seguridad y migración incluidos. Pone todas las cartas en la mesa para reciprocidad. Pero debe considerar el escenario de un rompimiento que será muy costoso, pero posible de remontar. Si es verídica o no la versión de la conversación telefónica áspera, no importa, ya estamos en una espiral.

La unidad de acción que hoy requerimos no es uniformidad, es la construcción de un bloque común de defensa. La renuncia a discutir públicamente el fondeo del muro no es claudicación, es diplomacia para avanzar. Necesitamos legisladores a la altura del reto para tomar medidas consecuentes. No podemos agotarnos en el simple nacionalismo, somos la 15 economía mundial y dependemos de EEUU, pero ellos también nos necesitan. Con o sin TLCAN, la relación bilateral y la vecindad permanecen para reconfigurarse. Juguemos nuestras cartas con sensatez, sin temor a la ruptura. Difícil momento histórico.

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