Opinión

De cabildeo y política

17 noviembre 2016 5:0
 
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Enrique Peña Nieto

El 9 de noviembre se confirmó la victoria de Donald Trump, justo a 27 años de la caída del muro de Berlín. Triste paradoja. Las alianzas occidentales para proteger libertades parecen declinar con el lema de poner primero los intereses norteamericanos. Las amenazas de acabar con el libre comercio, especialmente el NAFTA, el cuestionamiento de dedicar fondos a la OTAN, la admiración por Vladimir Putin y la amenaza de subir aranceles a productos chinos puede provocar guerras comerciales y recesión por un alto proteccionismo.

El sistema mundial de seguridad puede colapsar pues pedir que otros socios paguen por su seguridad puede dejar a China como el gran centro asiático y dejar a Rusia actuar con más libertad en Europa del Este. La cooperación internacional parece se remplazará por una competencia de nacionalismos. La democracia liberal se encuentra deslegitimada y cuestionada.

Quienes se cuestionan si hay dos Trump, uno candidato, y otro moderado, Presidente, se equivocan. Es el mismo, solo buscará los caminos para imponer su proyecto, acotar oposición, e impulsar su propuesta de infraestructura, proteccionismo y combate a migrantes.

Libertad, Estado de Derecho, tolerancia, instituciones plurales, derechos humanos, son cuestionados por el arribo de Trump a la Presidencia de la potencia mundial que ha tutelado valores hoy cuestionados. Bruselas ya prende focos rojos y prepara ambiciosa propuesta de cooperación militar europea con financiamiento común, tras el anuncio de Putin y Trump para “normalizar” su relación e impulsar cooperación. Ucrania y Georgia enfrentan una gran amenaza para subsistir.

Estamos inaugurando una nueva etapa de nacionalismos populistas que se apoyan en sectores tradicionales, en ciudades medias y pequeñas, enojados por el modelo globalizador que beneficia ciudades y sectores exportadores y de nuevas tecnologías. Se conjuntan los polos radicales de izquierdas y derechas y se abre la posibilidad de triunfos de nacionalismos populistas en Francia, Italia, y otros países europeos por el hecho de que muchos sectores no se beneficiaron de la globalización. Los trabajadores manufactureros desplazados en sus países, ya no son representados por los partidos tradicionales. Paradójicamente los sectores beneficiarios, tampoco aceptan la migración asociada a la globalización, y se sienten amenazados por nuevos vecinos de otra cultura, que gozan de mayores ingresos y beneficios. Por eso ganó el Brexit y por eso hubo votantes educados que apoyaron a Trump. Los demócratas perdieron bastiones como Pensilvania, Michigan y Wisconsin. La democracia da voz y voto a la inconformidad y enfrenta libertades, acota tolerancia y amenaza con fuertes regresiones.

Ciertamente Trump como empresario sabe de negociación, pero la duda es si como Presidente, al no lograr renegociar en sus términos con la OMC, la OTAN o el NAFTA tomará decisiones pragmáticas de aceptar lo posible, o simplemente dará por terminados los acuerdos y abandonará los foros, con los costos asociados.

Por lo pronto EPN y su gabinete ya actúan, acordó con Obama institucionalizar mecanismos de cooperación bilateral antes de concluir mandato. Meade, SHCP, señala se cuenta con 110 mil millones de pesos en el Fondo de Estabilización Petrolera, y que el diálogo con EEUU y Canadá para afianzar los beneficios de la regionalización de norteamérica habrá de imponerse. Se toman medidas por Ruiz Massieu y Sada para proteger a los mexicanos que viven en Estados Unidos, se preparan los consulados para actuar en su defensa, se refuerza el acercamiento con Canadá, donde Justin Trudeau podría afianzarse como un valioso aliado. El Senado de la República también se prepara para enfrentar difíciles coyunturas y ayer aprobó punto de acuerdo al respecto.

Asimismo EPN busca nuevo encuentro con Trump antes de que comience la pesadilla el 20 de enero, para dialogar sobre la nueva forma de relación bilateral, donde el emblemático muro es lo que menos preocupa, ante la amenaza de imponer un 35% de aranceles a mercancías mexicanas con destino a EEUU, que paraliza inversionistas y flujos hacia México, aunque afecte a ambos países. Las deportaciones y las remesas son otro tema que lesiona nuestra relación y hoy Enrique Peña se encuentra ante un reto descomunal para defender al país. Se tendrá que responder ante cada medida y es vital reforzar las alianzas con Latinoamérica y en los foros multilaterales. Es momento de unidad.

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