Opinión

De cabildeo y política

10 noviembre 2016 5:0
 
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ME Trump on TV. (Reuters)

Una elección memorable

Cuando comenté hace meses en un foro del INAP que Trump podría ganar por el entusiasmo que despertaba entre quienes no votaban, hubo quien me tachó de ignorante porque la elección no era directa, Clinton tendría los votos electorales. El problema es que para ganar los votos electorales, primero había que ganar en las urnas. Y Trump con su estilo confrontador, descalificador, cautivó a quienes ven la política como algo simple, más de voluntarismo y de decisiones valientes, sin costos. Y ese camino escogieron. Trump no podrá honrar muchas de sus promesas, pero hará daño porque arrasó y tendrá mayoría en el Congreso. ¿Qué botón apretará cuando no pueda cumplir, quienes los culpables?

Tener la razón no es suficiente como lo sabe Hillary Clinton. El discurso anti sistémico es mucho más cautivador, ofrece explicaciones sencillas, culpables a modo, y soluciones mágicas, que sólo requieren de decisión. Trump nunca cambió su estrategia pese a críticas de republicanos destacados, mantuvo su belicosidad y alcanzó la victoria. Se debe reflexionar, hay un fuerte reclamo de grupos desplazados de beneficios económicos y de libertades, dispuestos a correr riesgos para no tener más de lo mismo, de un sistema que los ignora y los utiliza, sin ocuparse de atender sus reclamos.

Esta postura opositora ganó el Brexit en Gran Bretaña, despreció la paz en Colombia, se fortalece en Alemania, Francia, Austria y desde luego en México. Solo para AMLO, no pasa nada. Con nostalgia por un pasado sublimado, al que no hay retorno, en búsqueda de recuperar identidad y enojados por los efectos de la mayor crisis del siglo XXI, los votantes hacen de la democracia su instrumento para acotar libertades, igualdad y derechos humanos. Vaya paradoja que vivimos.

La elección de Trump va a cambiar el mundo, no solo a los EEUU, y desde luego inspira temor en México. Para hacer grande a su país, propone aplastar al nuestro. Migración, libre comercio, drogas, temas de su campaña que sin duda abordará para deportar a ilegales, romper acuerdos de comercio, militarizar frontera, y se pondrán en peligro empleos y derechos en ambos países. Viviremos una etapa muy triste de la humanidad. Le tocará a Enrique Peña Nieto asumir el liderazgo en momentos críticos. Debe actuar en consecuencia, con visión de estadista.

Para ganar, Trump polarizó, dividió a los norteamericanos y a su partido. No creo le preocupe reconstruir la unidad pese a su discurso. No está en su naturaleza, ni tiene propuestas que concilien, todo lo contrario. Sus propios entusiastas votantes no le permitirán olvidar sus compromisos. Veremos pues un estira-afloja constantes en su gobierno, entre una terca realidad y lo que él desea. Y seremos víctimas.

La lección es clara, no importan logros y aciertos, cuando prevalece una percepción de que se deteriora calidad de vida y convivencia armónica. El campo es fértil para el populismo, para propuestas absurdas pero que hacen sentido, para ir a un cambio así sea hacia al abismo. Y México no es la excepción ante esta corriente mundial. Por eso es importante reconstruir nuestra unidad nacional, valorar nuestra situación pese a corrupción y narcotráfico, para retomar lo que nos une como mexicanos.

A Peña Nieto le corresponde una labor que pondrá a prueba sus habilidades. Le han tocado las siete plagas, heredó la guerra contra el narcotráfico, impulsó reformas estructurales mediante negociaciones que le implicaron fuertes costos, para encontrarse con un entorno mundial adverso, de crisis, se derrumbaron los precios del petróleo, cayeron mercados, países enteros enfrentaron crisis sociales y políticas, se obstaculizó el libre comercio, se devaluó la moneda. Hoy se elevará la deuda y se contraerá más el gasto. EPN habrá de enfrenar a un vecino que busca destruirnos por prejuicios absurdos para afianzar su popularidad.

Vamos a tener muchos deportados en situación de vulnerabilidad, salida de capitales, devaluación, revaloración de inversiones y caída de empleo, inflación, caída de exportaciones, entre otros males, muchos aún no podemos dimensionar. Así que dividirnos por la contienda electoral del 2018, no tiene sentido. Podrán entenderlo los actores y partidos políticos, no lo veo fácil, pues anteponer el interés general a los válidos de grupo, requiere de altura de miras. Es un reto que valdría la pena intentar.

Es muy cierto lo que dijo el poeta, pobre México tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos.

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