Opinión

De cabildeo y política

 
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Enrique Peña Nieto

 En periodo extraordinario el Congreso legisló para modificar el Sistema Nacional Anticorrupción de acuerdo al veto de EPN. Fue tema único, no se consideraron otros pendientes. Hay dos iniciativas presidenciales polémicas sin atender, el matrimonio igualitario y las modificaciones para el uso de la marihuana.

En el primer caso, la SCJN ya emitió un histórico fallo que permite en todo el territorio nacional el matrimonio igualitario bajo la lógica de que todas las personas tiene los mismos derechos. Introducir la figura en el texto constitucional ayuda a reconocer este derecho, pero ya existe para efectos legales. El segundo asunto es mucho más complicado.

Hasta el siglo XIX las drogas eran de libre venta en farmacias y droguerías. Se usaban medicinalmente, con o sin prescripción médica, para aliviar dolores. Antes los remedios herbolarios eran parte de la cultura popular y el uso de la marihuana era extendido. Al igual que hoy, existían adictos, a ésta y otras drogas, pero no eran en número mayor al actual. Las prohibiciones surgen en Estados Unidos que las impulsa en la ONU, en el siglo XX.

Como Diaz Cuervo analiza en su libro “Drogas.El Camino Hacia la Legalización “, cuya lectura recomiendo, la Convención de 1961, hoy vigente, es altamente proteccionista, sostiene declaraciones como las Partes, “preocupadas por la salud física y mental de la humanidad...Reconociendo que la toxicomanía constituye un mal grave para el individuo y entraña un peligro social y económico para la humanidad...Conscientes de su obligación de prevenir y combatir ese mal... “ parte de la visión de que las drogas son un mal grave, se deben combatir, y a los adictos son quebrantadores de la ley. En su dogmatismo no considera al abuso como el tema, y se concentra en el uso de las sustancias, no en su posesión, por lo cual en muchos países hasta ciertas cantidades, la posesión está legalizada.

Las primeras Convenciones de ONU, se enfocan en el mercado legal de las drogas, la última apunta al combate del mercado ilegal y criminaliza toda actividad que no se desarrolla en el mercado legal, creando delitos penales en toda la cadena. Así pretenden garantizar el mercado suficiente y oportuno de drogas para fines médicos y científicos; y erradicar del mercado todas aquellas que no tengan este fin.

El resultado de esta política prohibicionista es desastroso. Primero porque deja el mercado legal, usos y precios, a la poderosa industria farmacéutica, y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, encargada del control de la demanda y la oferta, orienta el flujo de las materias primas a dueños de patentes que regresan remedios ya procesados al resto del mundo. En segundo lugar porque crea un mercado ilegal muy lucrativo, difícil de erradicar, que criminaliza adictos, atenta contra derechos humanos, especialmente el de la salud, y al no existir alternativa frente a la prohibición absoluta, incrementa el número de personas dispuestas a operar fuera de la ley, se genera mayor violencia, se debilita el Estado de Derecho.

Hoy en 35 Estados de la Unión Norteamericana se permite el uso medicinal de la marihuana y de otras drogas. En cuatro ya se legalizó el uso recreativo y en noviembre California lo votará para permitirlo. Su cultivo ya es una actividad económica importante. Hay nuevos enfoques garantistas de derechos humanos en la decisión del consumo de drogas. En México el consumo lúdico de la marihuana fue garantizado al grupo SMART por la SCJN, incorporando evidencia científica y el derecho a decidir un proyecto de vida por el individuo, sin la tutela del Estado.Estamos frente a un cambio de paradigmas.

Por eso sorprende la miopía de los Legisladores mexicanos ante la iniciativa presidencial. No permiten se incremente la posesión, ni el uso médico y científico de la marihuana. Reproducen esquemas prohibicionistas que ven al individuo como menor de edad incapaz de tomar sus propias decisiones, y a la prohibición como camino para enfrentar el mal. No reconocen la vigencia de los derechos humanos y en lugar de desterrar prejuicios y establecer políticas públicas con base en evidencia científica prefieren simplemente posponer el tema, eludir en lo posible lo inevitable. Porque un mundo sin drogas es prácticamente inexistente.

Twitter:@Rosariodf

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