Opinión

De cabildeo y política

 
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El presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrados, vota

Arranca competencia hacia el 2018 tras resultados electorales de 2016.

La alternancia marcó los resultados. El discurso anti-sistémico ganó porque la impunidad es inaceptable y la decisión la tuvieron quienes la padecen localmente. Votaron menos electores que hace seis años.

Creció Morena como fuerza electoral y se proyecta AMLO como el candidato mejor posicionado como “la verdadera” oposición. ¿Lo dejarán solo los partidos que gobiernan?

En el PRI la apuesta de que los Gobernadores pueden ganar sus elecciones cayó estrepitosamente. Mantener a Duarte con su gobierno cuestionado, no abrir opción a Carlos Joaquín en Quintana Roo, favorecer a un enriquecido Duarte en Chihuahua, son solo algunos de los errores visibles, pero hay otros que deben analizarse. Una candidatura definida por solo un grupo irá al fracaso. La unidad no puede ser uniformidad impuesta por la disciplina. Para remontar la derrota el priismo debe reinventarse hacia el 2018, confiar y apostar por los ciudadanos y sus causas, más que en desprestigiados cuadros que dominan burocracias partidistas, muchas veces vacías de representación. Sin embargo, una apertura de tal envergadura va contra su propia lógica de subsistencia.

El PRI sigue siendo un partido nacional y competitivo, hoy fuertemente cuestionado por sus resultados de gobierno. Al igual que en Nuevo León, las investigaciones en torno a sus ex gobernantes, arrojarán más desprestigio en momentos electorales durante 2018. Los vencedores aseguran irán contra sus antecesores y parece que material abunda.

Por lo pronto Manlio Fabio se descarta como presidenciable. ¿Podrá el pragmatismo de EPN adecuarse a las nuevas condiciones?

En el PAN su unidad le redituó gubernaturas y lo colocan como opción hacia el 2018. El problema es que el o la candidata logre mantener el impulso sin rupturas y se convierta en una opción frente al candidato opositor al sistema. Porque si la elección en 2018 vuelve a polarizarse, el PAN se convierte en una opción sólida, como ya sucedió en 2006. El apoyo de sus Gobernadores será una nueva fortaleza en este camino, pues fueron electos a partir del hartazgo popular en Veracruz, Tamaulipas, Durango, Chihuahua y Quintana Roo.

El PRD ha sido desplazado en la capital y Miguel Ángel Mancera, su más visible candidato presidencial, no alcanza proyección nacional. Sigue además pagando costos altos frente a la contingencia ambiental y otros problemas ya que no logra comunicar adecuadamente sus soluciones, como el silbato. Agustín Basave fue fundamental en la subsistencia con la estrategia de alianzas que forjó para 2016, le redituó votos y posiciones, pero no alcanza para ser competitivo en el 2018.

Las rupturas internas siguen mermando su presencia electoral. No desaparecerá el partido, pero ya no será actor fundamental como tercera fuerza política nacional, por lo cual deberá adecuar su estrategia ante las nuevas condiciones para remontar su caída. Ya no es la opción frente al desprestigio de otros partidos.

La ruta de los candidatos independientes avanza con limitaciones, difícil se perfile una candidatura presidencial hacia 2018 que logre entusiasmar a los electores. Podrá haber candidatos independientes sin duda, colarse a una victoria entre las descalificaciones partidistas se antoja posible, pero es difícil se consolide. El resto de los partidos seguirá en la misma lógica, por lo que buscarán alianzas en 2018 para subsistir.

La nueva ciudadanía, las redes sociales, las aspiraciones de las nuevas generaciones, las elecciones libres, son el nuevo rostro de la democracia. Ya no hay espacio para que en secreto subsista la corrupción, la impunidad, la imposición, vivimos una pluralidad que aglutina lo diverso desde una perspectiva distinta a lo que conocimos.

Vivimos una nueva realidad.

Ese es el mensaje más importante para los partidos políticos. No están solos. Los acuerdos cupulares pasan por las urnas. Y la nueva ciudadanía ya no responde a los viejos esquemas de control del antiguo sistema, ni acepta impunidad e ineficiencia. La transparencia, la rendición de cuentas, la lucha por resolver los temas que preocupan a la sociedad marcan la nueva ruta. Así inicia la sucesión para 2018.

Twitter:@Rosariodf

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