Opinión

De cabildeo y política

 
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SCJN

El Presidente Enrique Peña ha gobernado al país en épocas sumamente adversas. Logró avanzar pese a que el Pacto por México concluyó rápidamente su ciclo. Diseñado por los tres grandes partidos, con ambicioso contenido, cambios necesarios e impostergables, enfrentó la dinámica electoral, que finalmente es la lucha por el poder con su lógica; el discurso nacionalista anti sistémico de AMLO y grupos radicales dentro de los partidos; aunado a la recesión e incertidumbre de la crisis mundial, todo lo cual decretó su finiquito.

Se avanzó con la Reforma Laboral, la Electoral, la Educativa, la Fiscal, y tras dos años de negociaciones, que consumieron capital político de EPN, la Reforma Energética. Aún así, llegamos tarde para obtener los beneficios esperados, pues ha caído inversión internacional en hidrocarburos. En México crece la economía, el consumo, la coinversión, se protege inversión y empleo, baja inflación, se tutelan derechos humanos y libertades. Logros que no se valoran ante el deterioro sufrido por la crisis.

En pocos años Peña Nieto enfrentó grandes e inesperados retos. Videgaray, SHCP, sin carisma, pero con eficiencia ha sorteado costos económicos. Lo mismo Osorio, SEGOB, con varios frentes abiertos avanza entre claroscuros. No hay rompimiento entre el Ejecutivo con otros Poderes, gobiernos locales, organizaciones, partidos, iglesias, fuerzas armadas, prensa, empresarios.

Sin embargo, muchos se sienten decepcionados por un Presidente cuestionado por corrupción y al que califican de ineficiente en encuestas. Una de las características de la personalidad de Peña Nieto es la toma de decisiones. No suele apresurarse. Avanza sobre terreno seguro, rompe el caparazón en que a veces se encierra. Revalora sus visiones personales para llevar adelante una conducción adecuada de políticas públicas. Sus decisiones políticas así lo demuestran. Este ha sido el caso de la marihuana pues aceptó finamente asistir a la Asamblea ONU y se pronunció por impulsar legalización. Formuló iniciativa ante el Congreso. El cambio fue significativo.

Hoy agrada y sorprende su postura a favor de los derechos humanos. Seguramente Osorio Chong mucho opina sobre estos temas. Pero la decisión es presidencial. La reunión con ONG´s en Los Pinos en el Día Nacional de Combate a la Homofobia, fue un gran avance. Reconoció a la igualdad como valor democrático y propuso erradicar discriminación para que el matrimonio se valide para todo grupo en todo el país, como derecho, con sus consecuentes derivaciones económicas, sociales, de inclusión y con la posibilidad de la adopción en términos de ley aplicable.

Muchos señalan que EPN llega tarde al tema, que fue la SCJN quien dio este reconocimiento al matrimonio sin discriminación. Pero México tiene sus propios valores y creencias, sus tiempos y su desigualdades regionales. Para mí es una gran noticia la iniciativa de Peña enviada al Congreso para consagrar derechos en la Constitución. Tendrá la oposición de grupos panistas como ya se anunció. Por eso valoro y reconozco su posición, no exenta de riesgos.

También refresca que ante tanta mala noticia soplen aires liberales. Eso alienta a las mujeres que aún luchamos por concretar derechos humanos, que han sufrido retrocesos en regiones del país, con la criminalización por aborto, el secuestro y la trata, así como la violencia en los hogares. En la Ciudad de México se avanzó con la Interrupción Legal del Embarazo, no solo con leyes avaladas por la SCJN, también con medidas seguras para evitar infecciones, infertilidad y otros riesgos con métodos orales probados y orientación psicológica. Se han salvado vidas.

Esta política de salud pública desató una “quema de brujas” en entidades que con una visión filosófica-religiosa, elevaron a rango constitucional local el llamado Derecho a la Vida, leyes sin contenido científico que impusieron severas penas.

Hoy ante la nueva Constitución de la Ciudad de México, activistas presionan a los partidos políticos para tratar de echar atrás avances en derechos humanos. Al igual que con el matrimonio igualitario, no aceptan concepciones que van contra sus creencias y buscan imponer sus valores a la sociedad a través de la ley. Por eso me pareció gratificante que el presidente Peña se arriesgue en la defensa de los derechos humanos, es muy alentador que el Jefe de las Instituciones asuma una posición liberal en congruencia con el Estado laico, tan socavado. Estamos de plácemes.

Twitter:@Rosariodf

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