Opinión

De cabildeo y política

 
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Reunión  Ejecutiva de Trabajo de la Conago. (Tomada de @betoborge)

¿Y los Gobernadores, apá? Ya no son subordinados del Ejecutivo Federal. Cambió el sistema político y ahora gozan de gran autonomía política y financiera. Pero el nuevo modelo está en crisis por los abusos. ¿Qué sucedió? Antes de perder la Presidencia de la República, el PRI perdió su mayoría calificada en el Senado. Esta es la instancia de juicios de procedencia contra Gobernadores, instrumento que, entre otros, sirvió a Carlos Salinas de Gortari para cambiar a varios Ejecutivos Estatales. Fue el último Presidente con ese poder.

Desde que el PAN empezó a conquistar espacios de gobierno en las entidades federativas, buena parte de la negociación de su fracción en la Cámara de Diputados fue la descentralización de los recursos a Estados y Municipios sin etiquetas y con ingreso directo a sus Tesorerías. Al final, solo se mantuvo la obligación de la rendición de cuentas de algunos recursos federales al Congreso. La Secretaría de la Función Pública firmó convenios con los estados para que fuesen las instancias estatales las responsables de las auditorías a los recursos federales descentralizados. Solo la ASF quedó con facultades para auditar directamente a las entidades y también suscribió convenios con sus pares estatales.

Así las cosas, los Gobernadores recibieron los recursos del PEF en forma directa, fueron la instancia para hacerlos llegar a los municipios, aunque más tarde con los regímenes panistas, se aceptó trasferencias directas de la Federación que solo a veces se aplican. Los Congresos Locales, no siempre de mayoría afín al Ejecutivo Estatal, fueron controlados, poco a poco, por los Gobernadores. Ampliaron su influencia al ámbito Legislativo, al Judicial y a los órganos de fiscalización. Se convirtieron en el centro de las decisiones políticas para candidaturas, controlaron a los partidos locales y a los medios de comunicación. Para lograrlo, endeudaron a sus estados. Los delegados federales se nombraron con criterios partidistas y de vinculación con la entidad. Los Gobernadores podían negociar sin problemas mayores.

Se convirtieron en los actores políticos de mayor peso que el que se hubiese concebido, ya sin el peligro de ser destituidos o juzgados, sin necesidad de entregar cuentas claras. Se formó una alianza, primero solo priísta, de Gobernadores para negociar en bloque con el Ejecutivo Federal, la CONAGO, que luego se amplió para incluir a todos. Este poderoso sindicato sigue siendo actor fundamental en la articulación del Poder Legislativo. Los Gobernadores decidieron sucesores y candidatos a todos los cargos, rompieron lo equilibrios tradicionales y se convirtieron en los señores de vidas y haciendas.

El PRI nacional sobrevivió por prerrogativas y apoyo de sus Gobernadores. Su facultad para ser la única instancia para emitir convocatoria a la elección le otorgó márgenes de negociación. Sin embargo, Roberto Madrazo no fue apoyado en su candidatura. Por el contrario Peña Nieto fue en buena parte producto de este poderoso grupo. Como todo, la autonomía conllevó a costos, nuevas camadas de millonarios de cualquier partido, menos eficiencia administrativa y el desplazamiento de cuadros políticos no afines al gobernante en turno, pérdida de libertades y sometimiento de medios de comunicación. Pero el esquema se agotó cuando el sobreendeudamiento obligó a pedir auxilio a la Federación, ahora a cargo del PRI. Tanto el PAN como el PRI han manejado la macroeconomía y las finanzas públicas con responsabilidad. Ha crecido la deuda ciertamente, pero es manejable, no como lo sucedido en las entidades federativas.

La ley que regulará el endeudamiento de Estados y Municipios sigue atorada en el Congreso. Pero ya es insostenible el abuso. Javier Duarte es un claro ejemplo de lo que hoy ocurre. Sin dinero, aún con control local, pero sin legitimidad, debe enfrentar un decisión, o renuncia, o es destituido por una alianza de partidos en el Senado que por primera vez tiene acuerdo. El péndulo vuelve a fortalecer al Ejecutivo Federal aunque nunca será el mismo el poder presidencial. Será interesante saber que decisión toma Duarte. No es un caso único, pero si extremo. Lo que es evidente es que Peña Nieto no está dispuesto a perder posiciones en los Estados, pues el 2018 aún dependerá en gran parte de la operación política de sus Gobernadores.

Twitter:@Rosariodf

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