Opinión

De autodefensas a policías rurales

La incorporación de los grupos de autodefensa existentes en Michoacán a las policías rurales fue anunciada, pero, al parecer, insuficientemente explicada.

Estos cuerpos han existido desde los tiempos del presidente Benito Juárez, quien el 6 de mayo de 1861 decretó la creación de cuatro cuerpos de policía rural, a las órdenes del Ministerio de Guerra para la seguridad de los caminos y el combate al bandolerismo.

En el siglo XX, estos cuerpos se transformaron constantemente: en la primera década dependían de la Secretaría de Gobernación y tenían funciones policiales.

El 15 de agosto de 1913, tiempos de la Revolución, los cuerpos de rurales pasaron a formar parte del Ejército con la denominación de Cuerpos de Exploradores.

El presidente Emilio Portes Gil publicó, en enero de 1929, el Reglamento de organización y funcionamiento de las defensas rurales, en el que se establecía que estarían integradas por los agraristas organizados con la finalidad de cooperar en la conservación del orden interno, y además constituirían el “pie veterano” de las reservas del Ejército.

El 5 de octubre de 1936, la Secretaría de Guerra y Marina dispuso la organización del personal de defensas rurales en unidades denominadas batallones o regimientos de reserva; se ordenó a los comandantes de zona militar que se les integrara en forma similar a las unidades de tropa del Ejército; y se estableció que sus efectivos deberían ser ejidatarios en posesión de su parcela e identificados con los principios revolucionarios.

El 1 de julio de 1954, el presidente Adolfo Ruiz Cortines creó, dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional, el Departamento de Defensas Rurales. Veinte años después, el 22 de mayo de 1974, se creó la Dirección General de Defensas Rurales.

La última información oficial de que se dispone, de agosto de 2005, revela que entonces existían cuerpos de defensas rurales en 21 estados, con un total de 11 mil 995 efectivos.

¿Existen, operan, qué hacen? El gobierno haría bien en informarnos para que tengamos un panorama completo y sepamos a qué se están incorporando los grupos de defensa rurales.

En todo caso, el acuerdo entre el gobierno y los grupos de autodefensa puede contribuir a evitar que se deforme su origen y a que no exista el riesgo de que sean coptados por grupos delincuenciales.

Su colaboración es imprescindible, pues son ellos los que conocen a los grupos delictivos, sus formas de operación e incluso sus escondites. Si estos ciudadanos se sienten realmente tomados en cuenta y respaldados, su aporte en inteligencia puede ser de gran importancia para el éxito de la actual estrategia.

Hoy el Reglamento Interior de la Secretaría de la Defensa Nacional contempla la existencia de las Defensas Rurales en su Título Sexto, artículo 7, inciso VII.

Será necesario revisar el marco jurídico, de tal manera que recurrir a esta figura pueda ser útil no sólo para lograr una salida de coyuntura al problema actual, sino que pueda servir para lograr el objetivo que se persigue: que con claridad, sin sospechas de cualquier tipo, efectivamente civiles puedan coadyuvar en tareas de seguridad pública y de protección civil.