Opinión

Davos 2015: el nuevo contexto global (parte 2)

1
 

 

WEF

Como cada año desde 1971, hace dos semanas se llevó a cabo el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) 2015, en Davos, Suiza. En mi opinión, este año destacaron cinco temas: (1) el estímulo monetario del Banco Central Europeo (BCE) y la normalización de la política monetaria del Banco de la Reserva Federal (Fed) de EU; (2) la dinámica actual de los precios del petróleo; (3) los problemas políticos en Grecia, el manejo del conflicto en Ucrania y el jihad; (4) la situación actual de los países emergentes; y (5) la creciente importancia del avance tecnológico en la economía y la sociedad. Debido a la extensión de los temas, la semana pasada me concentré en los primeros dos y hoy abordaré los últimos tres.

(3) Grecia, Ucrania y el jihad. En mi opinión, los problemas políticos en Grecia no ocuparon mucho espacio ni en la agenda, ni en las discusiones. En este sentido, se aprecian como un capítulo más de este problema, en el que se ve muy lejos una salida de Grecia de la Eurozona y que se resolverá con renegociaciones de deuda y flexibilización de las exigencias sobre objetivos fiscales que han acordado con anterioridad.

En el tema de Ucrania, continúa el reproche de Europa occidental con Rusia sobre la violación a las leyes internacionales al haberse anexado Crimea y por lo tanto no existe actualmente un horizonte en el que puedan terminar las sanciones económicas que se le han impuesto, a pesar de que tenga efectos negativos en la economía de los países de la Eurozona. Se continúa pensando que las sanciones económicas son el instrumento a implementar en estos casos y no una intervención militar. Esto contrasta con los mensajes que emitieron algunos mandatarios sobre la forma de tratar los problemas de los grupos extremistas, particularmente los islámicos.

En este sentido, se destacaron acciones como el mantenimiento de la presencia militar en las regiones en donde se encuentran activos los grupos terroristas jihad como Boko Haram, en África y el Estado Islámico y del Levante (IS) en Irak y algunos otros países del medio oriente, así como la eliminación activa de material en internet que incite comportamientos extremistas de cualquier índole.

(4) La situación actual de los países emergentes. Si algo quedó claro este año, en mi opinión, es que los países emergentes se encuentran en un estado vulnerable respecto a los desarrollados. Esto se debe principalmente al fin de dos eras, la del llamado “superciclo” de mercancías (o commodities), así como del ciclo de políticas monetarias laxas, particularmente de la Fed, en donde muchos de los países emergentes que se beneficiaron de estos dos ciclos no llevaron a cabo reformas estructurales en los años de bonanza económica. Es aquí donde se percibe a México diferente a los demás emergentes.

Reconozco que fue notorio un menor ánimo de parte de los participantes del WEF con respecto a México en comparación con el año pasado. Sin duda una gran parte de esta pérdida de ánimo se debe a la caída de los precios del petróleo y a la percepción de que los precios bajos se quedarán así en el mediano plazo. No obstante, México continúa siendo un destino importante de inversión a nivel global, debido a dos factores: (a) por un lado, en sentido relativo, porque México se ve mucho mejor que emergentes como Brasil, Sudáfrica y Turquía, entre otros, particularmente debido a la percepción de estabilidad macroeconómica sólida en nuestro país; y (b) aunque los beneficios de algunas de las reformas estructurales, como la energética, claramente serán menores a los que se anticipaban cuando los precios del petróleo estaban alrededor de 100 dólares por barril, existen una gran cantidad de proyectos que siguen siendo muy atractivos (e.g. pozos convencionales en tierra y aguas someras). Adicionalmente, la reforma energética no sólo es petróleo y gas, sino también incluye los proyectos relacionados con energía eléctrica.

(5) Avance tecnológico. Una vez más se continuaron discutiendo las grandes incógnitas que hoy por hoy plantea el veloz avance tecnológico, particularmente si éste tendrá un impacto importante al elevar el desempleo y minimizar el papel de la humanidad en pro de la eficiencia o desde un punto de vista más optimista, si el avance tecnológico será “el gran ecualizador” de la clases socioeconómicas al disminuir los precios de bienes y servicios y permitir que la humanidad se dedique a los asuntos que más le interesan. En mi opinión, este tema se presta para toda una columna (al menos), misma que dedicaré en unas semanas.

* Director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas

También te puede interesar:
Davos 2015: el nuevo contexto global (parte 1)
​Banxico, alza de tasas en el horizonte
​El altamente volátil inicio del año