Homologación jurídica estatal
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Homologación jurídica estatal

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Homologación jurídica estatal

22/06/2018
Actualización 22/06/2018 - 15:52

El federalismo vive un debate viejo: centralización vs. descentralización. Hay Estados federales o unitarios, pero ambos no son sinónimo de nada, ya que hay federalizados centralizados como México o unitarios descentralizados como Chile.

Cuando hablamos de descentralización de las facultades tributarias o de las responsabilidades de gasto, tenemos antes que realizar una reflexión sobre los resultados de su gestión.

Sin embargo, para pensar en trasferir más responsabilidades a los estados, regresarles facultades recaudatorias o dejarles la responsabilidad de los recursos de inversión transferidos de manera condicionada, es necesario revisar cómo está el diagnóstico de la transparencia fiscal, la armonización contable, la rendición de cuentas y su estatus en la fiscalización superior.

Como se desprende de la fiscalización de los recursos públicos en el ámbito estatal, fiscalización realizada por la ASF, otras instancias del Sistema Nacional Anticorrupción generan información sobre temas como la opacidad en el uso de los recursos públicos por entidad federativa. Por ejemplo, en la evaluación del Conac de la armonización contable, en el cuarto trimestre de 2017 encontramos que la calificación general promedio por tipo de ente público tiene hasta al final a los municipios mayores, con 70 por ciento; los municipios menores, con 64 por ciento, cifra que habría que valorar ya que me es difícil pensar en armonización en los municipios más pobres del país o los que se rigen por usos y costumbres.

A nivel estatal, con mayor índice de cumplimiento en el proceso de armonización contable, destacan Querétaro, CDMX, Durango y Campeche, que van de 79 a 99 por ciento, estando por debajo de la media estados como Oaxaca, con 42 por ciento, hasta llegar a Jalisco, Yucatán y Guerrero con 14.7, 12.82 y 8.70 por ciento, respectivamente.

A pesar de la existencia de un órgano garante de la transparencia en cada estado, para Transparencia Mexicana, con su índice de Transparencia, Anticorrupción e Impunidad Cero (TAI) 2017, en la opacidad por entidad federativa, la mejor calificada es la CDMX y la peor es Querétaro: 85 vs. 64 por ciento.

En la parte recaudatoria pocas entidades federativas asumen su responsabilidad fiscal, esto sin olvidar reconocer el bajo potencial recaudatorio de los impuestos locales, pero con ellos algunos recaudan más de 15 por ciento de sus ingresos propios y otros apenas el dos o tres por ciento.

Me han preguntado si es válida la intención de transferir, regresándoles más facultades impositivas a los estados, si las que tienen las desaprovechan o inclusive ellos mismos las anulan, como es el caso del impuesto a la tenencia. Las entidades que asumen su responsabilidad fiscal están recuperando la recaudación de antes de 2012, otras ni siquiera lo legislaron por razones estrictamente políticas, lo cual es un tremendo error por la parte de la gobernanza estatal.

Debemos reconocer que vivimos en una jungla legislativa, por lo que es necesaria la homologación jurídica, así como la armonización contable de los estados, como condición necesaria para tener mejores resultados en la fiscalización y que surja una nueva responsabilidad. Un ejemplo es el Compranet, que sólo aplica para los recursos federales, pero en el caso de los órdenes locales se rigen por sus propias normas de adquisiciones, las cuales pueden tener incentivos para direccionar los resultados.

Si queremos aspirar a un orden federal serio, cuya premisa sea la descentralización, tendremos que mostrar en los estados y municipios, además de responsabilidad en el manejo de sus finanzas públicas, el fortalecimiento a la transparencia y avanzar aún más en la armonización contable, así como considerar el tema de la homologación jurídica, tarea que llevaremos a cabo con la reestructuración de la ASF.

* El autor es el auditor superior de la federación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.