Fondos de estabilización
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Fondos de estabilización

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Fondos de estabilización

09/11/2018

En marzo de 2001 se crea el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros (FEIP), conformado con un porcentaje de los ingresos excedentes, con el fin de revertir el impacto presupuestal de cambios bruscos en los ingresos petroleros de exportación. Posteriormente, en 2006, el Congreso aprueba la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, con la figura de los fondos de estabilización, a fin de contar con reservas transparentes para hacer frente a contingencias presupuestarias. Se determinó que se destinarían los ingresos excedentes a tres fondos de estabilización: el FEIP, el FEIEF y el Fondo de Estabilización para Inversión en Infraestructura en Petróleos Mexicanos.

El 2006 fue un buen momento en virtud de que los ingresos petroleros tenían niveles que permitieron que, durante cinco años, se pudieran pagar lo que eufemísticamente se llamó “excedentes petroleros” a las entidades federativas, que no fueron pocos, equivalían aproximadamente a un mes de participaciones, igual que el Impuesto a la Tenencia, cuya potestad desperdicio un número importante de gobiernos estatales.

Los primeros años de la actual administración federal, el FEIP, amplió su cobertura para compensar cualquier reducción de ingresos federales, no sólo las derivadas de los ingresos petroleros. En 2015, el Fondo Mexicano del Petróleo sustituye el régimen de derechos; de ahí se pagan, entre otros rubros, las coberturas petroleras y sus transferencias, forman parte de la recaudación federal participable, base para el pago de las participaciones.

El FEIEF (el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas) ha tenido una evolución importante al proteger las finanzas estatales, ante la caída de las participaciones y compensar los efectos negativos de la crisis de 2009.

Recientemente se ha señalado que el próximo gobierno recibirá más de 341 mil millones de pesos que se encuentran en tres fondos, principalmente el FEIP y el FEIEF. El primero con más de 247 mil millones, y el FEIEF, con de 76 mil millones al mes de septiembre de este año. Asimismo, 19 mil millones de pesos del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo.

Los recursos del FEIEF son para enfrentar contingencias en los gobiernos estatales, y por tanto en los municipales. Si durante tres meses seguidos, las participaciones programadas son inferiores a lo previsto, se activa el FEIEF y se pagan a los estados un 75 por ciento de la insuficiencia; si cuando termina el año sigue siendo negativo el saldo de lo pagado respecto a lo programado, se les paga al cien por ciento la disminución anual.

En 2009, las participaciones cayeron alrededor de 40 mil millones de pesos, se activó el FEIEF, que entonces tenía 22 mil millones y dos mil millones de pesos de intereses, con lo que se pudo compensar sólo una parte de la pérdida, por ello se recurrió a una figura ingeniosa, que funcionó, la de potenciar el último pago con un crédito, que en menos de dos años pagaron las entidades federativas.

En los últimos tres años, el saldo final ha estado por encima de lo programado, lo cual ha permitido que hoy presente un saldo de 74 mil millones, lo que les permite certeza presupuestal a los estados en caso de que sus participaciones estén por debajo de lo estimado. Por lo menos les da para dos años, si las condiciones fueran difíciles.

Y está el tema del IEPS de las gasolinas, que fue como un bálsamo en 2015 cuando caen los precios del petróleo, y por tanto los ingresos petroleros. El IEPS salvó las finanzas públicas de los tres órdenes de gobierno; cierto, es un impuesto indirecto que se incorpora al precio de las gasolinas, pero se ha reducido y podría reducirse más, paulatinamente.

Se compensa con buenas políticas de gasto en los tres órdenes de gobierno. A ello contribuirán las facultades de fiscalización de las participaciones con que hoy cuenta la ASF.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.