Opinión

Dante y Ebrard, del brazo al infierno

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Marcelo Ebrard y Dante Delgado durante el registro del exjefe del GDF a Movimiento Ciudadano. (Cuartoscuro)

Dante Delgado pepena todo lo que encuentra por el camino para salvar el registro de su partido, pero en el exceso va a llevar la penitencia. Su más reciente contratación, Marcelo Ebrard, puede ser la última palada de tierra sobre ese partido.

Ebrard le va a aportar a Movimiento Ciudadano el desastre de la Línea 12 del Metro, con los casi 47 mil millones de pesos mal empleados, por decirlo de una manera prudente.

Donde se pare Ebrard le van a preguntar por la adjudicación directa de trenes a la empresa CAF en 18 mil millones de pesos, lo que aún no ha respondido ni va a responder jamás, porque es inexplicable.

El dueño de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, va a tener que empezar a memorizar algunas respuestas que lo van a perseguir adonde vaya: ¿por qué en lugar de pedirle cuentas a Ebrard, lo hace diputado?

¿Qué arreglos hubo entre Movimiento Ciudadano y el gobierno de Marcelo Ebrard, para rescatarlo con una diputación federal ahora que es sujeto de una investigación?

Marcelo no ha podido justificar el hecho de que la Línea 12 esté parada y se haya gastado cerca de 24 mil millones de pesos en construir una obra mal hecha, con conflicto de intereses de por medio.

Visto de otra manera, qué bueno que Dante se llevó a Ebrard para que no quepa duda de que Movimiento Ciudadano es un partido sin ideología ni principios, guiado sólo por la ambición de poder de su dueño.

Dante ha tenido algunos aciertos en su pepena de candidatos, que por lo demás ya es práctica de todos los partidos.

Fernando Elizondo en Nuevo León fue una buena adquisición, aunque de izquierda no tenga nada, pero es un político decente. Lo mismo que el jalisciense Enrique Alfaro, que le ha aportado votos y ha hecho competitivo a MC en Jalisco.

Pero Ebrard, ¿qué le aporta a MC? Protagonismos para estar en las primeras planas y en los comentarios políticos, pero por malas razones.
Los viajes en jet privado del entonces jefe de Gobierno a destinos turísticos deberían ser motivo de cuestionamiento dentro de la izquierda, lo mismo que el despilfarro con la peor obra pública que se haya construido en México: la Línea 12.

Ante los escándalos no hay autocrítica, sino que al protagonista del lodazal se le premia con una diputación plurinominal, en la que ni siquiera tiene que competir para llegar a San Lázaro.

En su renuncia al PRD Ebrard dice que “el progresivo acercamiento de la dirigencia del partido al presidente Enrique Peña Nieto y su partido, el PRI, es incompatible con los objetivos y deberes políticos de la izquierda mexicana”.

¿Deberes políticos de la izquierda mexicana, dice Ebrard? El primer deber político de la izquierda es gobernar con honradez, con austeridad, con eficacia.

Él se fue del PRD porque ese partido no lo hizo candidato a diputado plurinominal.

Si renunció al PRD por el acercamiento de la dirigencia con el presidente, ¿por qué no se fue antes, cuando los perredistas firmaron con el gobierno y con el PAN el Pacto por México?

Renunció justo unos días después de que el PRD no lo hizo diputado. Sus explicaciones son demagogia pura.

Todo eso va a llevar el exjefe de Gobierno al partido de Dante Delgado. Uno para el otro. Tal para cual.

Twitter: @PabloHiriart

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