'Mindhunter' y los límites de psicoanálisis
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'Mindhunter' y los límites de psicoanálisis

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'Mindhunter' y los límites de psicoanálisis

27/10/2017
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Jonathan Demme y Ted Tally, director y guionista de The Silence of the Lambs, lo sabían: en una cacería es tan fascinante conocer al ratón como al gato que va detrás. Salpicada de entrevistas a asesinos seriales, Mindhunter –la nueva serie de Netflix– está en deuda con la obra maestra de Demme, una película centrada en una serie de legendarias charlas entre Clarice Starling, una detective del FBI, y Hannibal Lecter, un hombre sofisticadísimo que también es un caníbal. Mindhunter no traza un viaje al corazón de las tinieblas sino al de quien voluntariamente se adentra en ellas. Allá fue Starling y aquí es Holden Ford (Jonathan Groff), quien a juzgar por su aspecto de niño bueno y trajecito gris parecería un vendedor de enciclopedias.

Creada por Joe Penhall (Fincher dirige cuatro de los diez capítulos; Tobias Lindholm, Andrew Douglas y el gran Asif Kapadia el resto), la serie abre en 1977, justo cuando la policía atrapa al asesino serial conocido como Son of Sam. Holden Ford es un agente del FBI encargado de negociar con secuestradores para que liberen a sus víctimas. Cuando una negociación le sale particularmente mal, Ford cae en la cuenta de que no tiene las herramientas necesarias para comunicarse con un psicópata. Harto de dar clases en las oficinas del FBI, el joven agente une fuerzas con Bill Tench (Holt McCallany) para impartir otro tipo de lección a las policías locales, alrededor de Estados Unidos. Al cabo de un par de capítulos, Ford –revelado ya como una suerte de autista obsesivo– rompe la ley para entrevistarse con Ed Kemper (Cameron Britton, con el Emmy en la bolsa), un asesino serial, con el fin de comprender qué lo llevó a descuartizar mujeres. El proyecto, aunque exitoso, pondrá en jaque la estabilidad emocional de Ford y Tench, una de las mejores parejas disparejas que he visto en la tele.

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Fincher siempre ha puesto la mira en sociópatas y desquiciados (The Social Network, Gone Girl, Fight Club, House of Cards), pero los asesinos seriales son quizás su tema predilecto. El primer gran éxito de su carrera fue Seven, donde otra pareja dispareja perseguía a un asesino en una ciudad donde nunca paraba de llover. Volvió al tema en Zodiac, cuyo personaje principal, interpretado por Jake Gyllenhaal, tiene mucho del celo de Holden Ford. Fincher incluso empezó su carrera abordando a uno de los más famosos asesinos del cine: el alien diseñado por H.R. Giger. Vistas como cacerías de un gato tras ratón, Alien 3 y Seven no son tan distintas. Mindhunter tampoco, con la salvedad de que, por contar con diez capítulos, las cacerías son muchas, diversas, y desperdigadas a lo largo de Estados Unidos, cuyos pueblitos y ciudades aparecen anunciados en la serie con leyendas que ocupan la pantalla completa, dando la impresión de que la psicopatía es una plaga que ha infectado a todo el país (después de tragedias como la del Mandalay Bay, ¿quién puede negarlo?).

A pesar de tocar estos temas escabrosos, Fincher se ha refinado. El showman del gore que conocimos en Seven le ha dado paso a un director metódico, paciente y contenido, que no se pliega a las normas facilonas de la tele. Por una parte, le ha bajado al kitsch: atrás quedaron los vestuarios y peinados de Zodiac, que parecían parodia de los setenta. La cámara tarda horas en darnos un primer close-up y los guiones evitan caer en la obviedad. Mindhunter puede disfrutarse como una gran historia detectivesca o como un fascinante estudio sobre el carácter caprichoso de algunas obsesiones. Más que eso, la serie es una observación sobre los límites de la psiquiatría, en tanto que el dúo de detectives es incapaz de mantener su vida personal a salvo tras inmiscuirse con los asesinos. Cada entrevista perfila no sólo al psicópata sino al detective frente a él: las inquietudes y problemas personales de Ford y Tench manchan, guían y estropean su contacto con los criminales. El abrupto final desdibuja la línea que los separa. ¿Qué tan lejos está el obseso de su más íntima obsesión?

Twitter: @dkrauze156

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