Opinión

Cumple primer aniversario el “Código Ingenios”

05 diciembre 2017 22:24
 
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Código ingenios

El sorprendente “experimento legislativo” ecuatoriano denominado “Código Ingenios”, cuyo nombre formal es “Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, Creatividad e Innovación”, cumple esta semana su primer aniversario desde su promulgación.

Esta iniciativa es innovadora no solo por su contenido, sino por haber sido promulgada habiendo agotado una amplia consulta social por medios digitales. El proyecto fue publicado en 2014 y a lo largo de dos años fueron recibidas, procesadas y analizadas las diversas aportaciones y observaciones de los más dispares grupos e individuos.

Algo tendríamos que aprender de procesos de formación de leyes que representan una verdadera apertura democrática que fomenta que todas las voces sean escuchadas de manera transparente. La garantía de audiencia no solo tendría que tener dimensión judicial, sino también legislativa.

El nuevo ordenamiento implica un reordenamiento completo de las leyes de Propiedad Intelectual, desde una visión divergente de la que impera, inclusive, de la de países que provienen de regímenes comunistas. Sus más de 500 artículos abordan temas tan amplios como el conocimiento tradicional, la promoción de la investigación responsable, la innovación y la tecnología, así como el talento humano en el contexto de la protección a los derechos de Propiedad Intelectual.

La pretensión esencial de la ley es la construcción de un sistema económico social solidario, que permita mutar de una matriz productiva excluyente y monopólica, a una incluyente y democrática, que permita que los conocimientos, la creatividad y la innovación sean compartidos. Esta premisa da pauta a que el articulado del Código Ingenios presente una serie de particularidades que plantean un contrapeso a la natural concepción del de las patentes como un derecho de propiedad.

No son ajenos al sistema de Propiedad Intelectual los intentos por “socializar” algunas de sus figuras. El llamado “certificado de invención”, que fue copiado del derecho soviético en los setentas, como una forma de dar acceso generalizado a patentes a través del pago de una regalía, logró llegar con su seductora propuesta a leyes como la mexicana. En aquella época, el intento no pasó de lo anecdótico y doctrinal.

Esta nueva visión sobreviene en una época que empieza a cuestionar nuevamente los derechos de Propiedad Intelectual desde la óptica de los jóvenes usuarios de redes digitales, que miran en los derechos de autor un obstáculo al libre flujo de información e ideas, y desde muchas universidades que han elevado la voz para realizar una amplia revisión del sistema de recompensa que las patentes representan. Será importante valorar los resultados prácticos de este tipo de propuestas que, hasta hoy, siguen pareciendo románticas e ingenuas. O, tal vez, estamos atestiguando el nacimiento legislativo de un nuevo sistema, que encontró posibilidades incipientes en las fisuras abiertas por las promesas incumplidas de un liberalismo económico excéntrico y polarizado.

Correo: mjalife@jcip.mx

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