Opinión

Cumbres borrascosas

 
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Cancelan conferencia de Carmen Aristegui. (Alejandro Meléndez)

El conflicto entre Gil Gamés y EL FINANCIERO cobró dimensiones internacionales. La historia es conocida: Gilga presentó su participación y la de EL FINANCIERO en Whiskyleaks, famoso espacio de verdades e investigaciones periodísticas con las consecuencias conocidas, los dueños de la empresa se inconformaron y le han retirado a Gil su espacio en la página del fondo; de hecho, esto que ustedes leen es un sueño, ustedes sueñan que leen a Gamés, pero en realidad esta página está en blanco, intonsa (gran palabra). Gilga les dice a los propietarios: eviten este manotazo a la libertad de expresión en el amplísimo estudio, no ofendan a la verdad, al periodismo de fuste y fusta, ustedes que son unos caballeros, reconsideren. Ahora mal, si quieren ser recordados como unos echeverristas sigan adelante con su plan.

De inmediato, las voces solidarias se dejaron escuchar aquí y allá. Je suis Gamés. Todos somos Gil. Doscientas mil firmas piden que se reinstale a Gilga en la página del fondo. Se sabe: un grupo de admiradores de Gil dio portazo en el amplísimo estudio, donde ocurriría la conferencia de prensa en la cual explicaría al mundo el conflicto que con gran oportunidad y sentido de la comunicación social el gobierno de la República ha llamado conflicto entre particulares. Mju: muy particular, como el patio de mi casa. En fon, todo pende de un hilo, el mundo espera una respuesta. ¿No le creen a Gamés? Allá ustedes.

Grandes episodios

Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, la conferencia de prensa que no tuvo lugar en el Museo de la Tolerancia buscaría espacio muy cerca del salón de los genocidios armenio y judío. Nada más faltó que Carmen Aristegui hablara dentro del vagón que se exhibe en ese museo, ahí y donde eran transportados los judíos a los campos de concentración nazis. ¿No es un poco demasiado? Gilga imaginó un libro de historia del futuro: se conocen momentos terribles de la humanidad: Camboya y el régimen de Pol Pot, la dictadura sangrienta de Kim Young-un y el día en que Aristegui perdió su programa en MVS.

Van a perdonar los campeones de las grandes causas nobles, pero con las constantes referencias a Echeverría, Aristegui recordaba una y otra vez el golpe a Excélsior y, en consecuencia, se comparaba con Scherer y el diario de la vida nacional. Salvo que Gamés se haya dormido un siglo, Carmen Aristegui todavía no es Julio Scherer, ni su programa de radio, el periódico Excélsior. Más que saber en qué se diferencian, Gilga quisiera saber en qué se parecen. Para empezar y terminar: la letra impresa, un reino en el que Carmen Aristegui no ha puesto todavía un pie, y quizá no lo ponga nunca porque para eso hay que saber escribir, hacer periodismo escrito tiene su chiste y chista. En fon.

Traslúcido

A Gamés le desespera la opacidad de todo el asunto: Aristegui no da una sola prueba de que haya sido separada de su programa por el reportaje de la ‘casa blanca’, sólo insinúa, se oculta tras el fanstasmón de la libertad; por su parte, los dueños no dan una sola razón de peso para explicar por qué han decidido terminar su relación laboral con la conductora; y el gobierno, my God, no le pide a Aristegui que demuestre sus dichos y como ha explicado Pablo Hiriart en una página contigua, encaja todos los golpes: los que se dirigen a él y los que van al aire. Por estas magras razones, Gil no tiene por qué creer una sola palabra a ninguna de las partes en pugna. Con la pena.

Al diván

Si Gamés fuera un reputado psicoanalista, se preguntaría cuánto de simulación y ansiedad hay en la postura de Aristegui y cuánto de verdadera defensa del periodismo a secas. No es que estemos ante un caso de psicosis, pero sí de un narcisismo extravagante.

En eso pensaba mientras trascurrían los agotadores 33 minutos de su conferencia de prensa ante los medios de México y el mundo. Cada segundo que pasaba, Aristegui pronunciaba más las “fes de faca”, “ves de vaca”. En el amplísimo estudio se recordó a Gutiérrez Fifó, que pronunciaba las “ves” chicas: famos a fer si la libertad de expresión soporta este golpazazo. Fenceremos. Gamés caminó por la duela de cedro blanco y farfulló: ¿fienes o te fas? Luego, repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio Gil se vio asaltado por la duda, que le quitó su cartera: ¿y si todo esto fuera un asunto de dinero y vanidad?, mucho dinero y demasiada vanidad. Sólo lo sabe el Dios de la prensa. Cuentan que Granados Chapa controlaba a Aristegui. ¡Helas! En este momento don Miguel Ángel da cuenta al creador. No hay frase en el ático.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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