Opinión

Culpando a la Fed

He recibido algunos correos electrónicos iracundos por una columna reciente de William D. Cohan para el New York Times donde atacó a Janet Yellen, presidenta del Consejo de la Reserva Federal, por supuestamente alimentar la desigualdad en el ingreso vía relajación cuantitativa (RC). El Sr. Cohan y mis lectores toman esta conexión entre dinero fácil y desigualdad como un hecho establecido, y acusan de hipócrita, si no es que de lacayo de Wall Street, a cualquiera que apoye la política de la Fed y que al mismo tiempo condene la desigualdad.

Sin embargo, todo esto asume que el Sr. Cohan sabe de lo que habla. De hecho, su principal queja respecto al dinero fácil es primordialmente una maniobra de distracción, y la historia general sobre la RC y la desigualdad no es para nada clara.

Empecemos con la queja que forma el corazón de muchos de los ataques contra la RC: el daño hecho a la gente que intenta vivir de los intereses de sus ahorros. No hay duda de que existe esta gente, y que en general las bajas tasas de interés para los depósitos afectan a la gente que no tiene otros activos financieros. ¿Pero qué tan importante es esto?

Veamos el Sondeo de Finanzas del Consumidor (disponible aquí: 1.usa.gov/1iYqY7T), que tiene información sobre dividendos e ingresos de intereses de la clase rica. Los datos muestran que las tres cuartas partes inferiores de la distribución de la riqueza básicamente no tienen ingresos por inversiones. La gente del rango 75-90 tiene algo, pero incluso en 2007, cuando las tasas de interés eran relativamente altas, sólo representaba 1.9 por ciento de su ingreso total. Para 2010, cuando las tasas eran mucho más bajas, había caído a 1.6 por ciento; quizás cayó un poco más después de la RC, aunque ésta no tuvo mucho impacto sobre las tasas de interés de los depósitos. Sin embargo, el punto es que el impacto general sobre los estadounidenses de ingresos medios fue, necesariamente, chico. No se pueden perder muchos ingresos por intereses si para empezar no había tantos.

Hay una cuestión de cierta forma distinta con relación a las pensiones. Tal como lo señaló el Banco de Inglaterra en un estudio que han citado muchísimos de los que odian a la Fed (pero que pocos, según sospecho, de hecho lo han leído), el dinero fácil tiene efectos compensatorios sobre los fondos de pensiones: incrementa el valor de sus activos, pero en el futuro reduce la tasa de rendimiento. Estos efectos casi se pierden si el esquema de una pensión está completamente financiado, pero afectan si la pensión está subfinanciada, como muchas. Por tanto, el Banco de Inglaterra ha concluido que el dinero fácil de cierta forma ha afectado a las pensiones, pero también sugiere que el efecto es modesto.

Entonces, ¿de dónde viene la impresión de que la RC ha conllevado una redistribución masiva hacia los ricos? Mucho, según sospecho, viene del hecho de que el precio de las acciones ha aumentado desde 2010, mientras que el de la vivienda no lo ha hecho; y dado que las familias de clase media tienen gran parte de su riqueza vinculada a sus casas, esto pareciera altamente desigualador.

No es para nada obvio por qué el dinero fácil habría dejado atrás a las viviendas. De hecho, uno de los secretitos sucios de la política monetaria es que normalmente funciona a través de la vivienda, con poco impacto directo sobre la inversión empresarial. Entonces, ¿por qué fue distinto en esta ocasión? Seguramente la respuesta es que la vivienda tuvo una inmensa burbuja a mediados de la década del 2000, así que no iba a regresar rugiendo.

Mientras tanto, las acciones recibieron un enorme golpe en 2008-09, pero esto fue resultado de desorganización financiera y pánico, y las acciones probablemente hubieran rebotado con fuerza incluso sin RC.

Mientras tanto, para la mayoría de la gente ni las tasas de interés ni el precio de los activos son clave para su salud financiera; en cambio, todo tiene que ver con los salarios. Y una nueva investigación recién publicada en internet (aquí: bit.ly/1x9GNuG) por el Centro de Investigación de Política Económica encuentra que “la evidencia empírica apunta a que las acciones de política monetaria afectan la desigualdad en la dirección contraria a la sugerida por (el exlegislador) Ron Paul y los economistas austriacos”.

Lo que me lleva al motivo por el que la mayoría favorecemos la RC. No, la Sra. Yellen y yo no estamos furtivamente en la nómina de Goldman Sachs, así como tampoco creo (y sospecho que la Sra. Yellen tampoco) que la política monetaria no convencional pueda producir milagros. La principal respuesta para una economía deprimida debió haber sido fiscal, y el caso a favor de un programa importante de infraestructura sigue siendo abrumador.

Pero dadas las realidades políticas, eso no va a suceder. La Fed es el único juego posible. Y no conviene desechar los esfuerzos de la Fed sin realmente hacer la tarea.

Twitter: @NYTimeskrugman