Opinión

Cuidar a Pemex

01 febrero 2013 8:16

 
Ojalá que la tragedia humana que ocurrió ayer en Pemex sea un detonador para el cambio en la paraestatal.
 
La explosión que ayer se suscitó en el conjunto corporativo de Pemex, además de ser una enorme tragedia humana por los muertos y heridos que causó, es también una metáfora de la vulnerabilidad que tiene esa paraestatal.
 
La industria petrolera es una industria de riesgo. Los accidentes han ocurrido y probablemente sigan ocurriendo.
 
Sin embargo, es diferente que los accidentes se presenten en los campos petroleros o en los almacenes de gas que en los edificios corporativos.
 
Imagine si algo pasa en los headquarters de Exxon o Shell.
 
Con el transcurso de las horas seguramente se podrán dilucidar las razones específicas de la explosión.
 
Sin embargo, nada extraño sería que el hecho tuviera que ver con el tema del mantenimiento de las instalaciones.
 
Cuando se habla de este asunto se piensa rápidamente en el tema del dinero y en la necesidad de que la paraestatal cuente con los recursos necesarios para invertir y garantizar la seguridad de su personal, y de las personas que acuden a sus instalaciones... pero hay más.
 
El tema no es sólo el asunto del dinero, sino de la forma de gestionarlo.
 
A mi juicio, antes que la falta de recursos, el problema número uno en el funcionamiento de Pemex es que opera, en muchos casos, como una oficina de gobierno y no propiamente como una empresa.
 
En ocasiones, los problemas de mantenimiento no derivan de que Pemex no tenga dinero, sino que no tiene una estructura de toma de decisiones para su asignación que lo ponga en donde se requiere.
 
Y, del otro lado, también resulta absurdo el trato que le da el gobierno federal.
 
Cuando en las siguientes semanas se hable de la reforma energética, uno de los temas que deberán ponerse sobre la mesa es el cambio interno de Pemex, para que funcione realmente como empresa.
 
Hasta el tercer trimestre de 2012, la última cifra disponible de los resultados financieros de Pemex indica una utilidad neta de 18,936 millones de pesos, que aunque parece mucho, es equivalente apenas a 1.5% de los ingresos totales.
 
Y, además, tener números negros es más bien excepción, pues el año pasado el resultado fue una pérdida de 60,380 millones de pesos para el mismo periodo.
 
Ojalá que la tragedia del día de ayer conduzca a que el periodo ordinario de sesiones que hoy comienza aborde realmente el tema de la reforma energética.
 
Sin embargo, eso obligaría a acelerar el paso en la reforma hacendaria, pues un cambio obligado es la forma en la cual se relaciona Pemex con el gobierno federal.
 
Sería necesario sacar a Pemex del presupuesto, con el objetivo de que no sea un director de área de Hacienda el que determine las asignaciones de recursos o que se requiera un trámite parecido para comprar lápices o equipos complejos.
 
Muchas veces son las tragedias humanas las que desatan comportamientos diferentes. Ojalá que el de los políticos pueda modificarse tras lo ocurrido ayer.
 
Extraterritoriales
 
La internacionalización de la economía ha llevado al extremo de que una transacción entre una empresa de origen belga y brasileño, AB Inbev, y una mexicana, Grupo Modelo, puede ser frenada por la intervención de la autoridad estadounidense.
 
Resulta que uno de los mercados más importantes de la cerveza en el mundo entero es el de Estados Unidos.
 
Y aunque las autoridades mexicanas le dieron luz verde a la transacción, si ésta se objetara en Estados Unidos y, por lo tanto, hubiera restricciones para que la empresa fusionada compitiera en el mercado estadounidense, perdería sentido la transacción.
 
Quizás sólo se posponga, pero por lo pronto... metieron la cerveza al congelador.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx