Opinión

Cuidando a nuestro anciano

30 agosto 2013 15:4

 
En esta semana celebramos el día del adulto mayor y es una buena excusa para reflexionar sobre cómo interactuamos con los ancianos, pero más allá de una perspectiva social, desde un enfoque introspectivo. ¿Cómo estamos tratando al viejo que seremos en unos años?
 
Llamó mi atención un suicidio dado a conocer en una infinidad de medios, porque la persona lo documentó en un blog y en él participaba que 60 era la edad suficiente. Sus años más productivos ya estaban atrás, temía la debilidad de la vejez y simplemente quería terminar de una vez y elegir cómo hacerlo. Exponía: “yo no quiero morir, si pudiera haber agitado una varita mágica y vivir durante 200 años, lo habría hecho. Desafortunadamente, eso no es una opción”
 
Hay un hecho contundente, si no morimos antes, llegaremos a una etapa en la cual la capacidad física e intelectual baja y es importante poner atención a ello. Regularmente hacemos planes para cuando se terminan los estudios, para casarse, para tener hijos, para los viajes; sin embargo, rara vez existe la conciencia de esta última fase en la que el manejo financiero es crucial.
 
Pareciera que la película como proyección se acaba, hacemos a un lado pensar en lo que sigue y estadísticamente la probabilidad de tener una vejez larga es cada vez mayor porque los avances médicos están provocando un aumento considerable de la esperanza de vida.
 
Mientras en los 60 la esperanza de vida en México era de 57 años, en los 90 ya superaba los 70 años; hoy nos acercamos a los 80 años y se pronostica que para el 2050 podría estar ya cercana a los 90 años. Es decir, los jóvenes de hoy deberán enfrentar esa nueva realidad, que si bien positiva, también entraña retos.
 
En primer lugar, es básico tener metas y objetivos para ese periodo, porque ello ofrece una perspectiva de los requerimientos para enfrentar tal situación. ¿Hasta qué edad se piensa trabajar? ¿Qué nivel socioeconómico se quiere tener? ¿Están cubiertas las necesidades básicas como la alimentación y la vivienda?
 
En el terreno de la prevención en todos los sentidos. Hay que pensar en términos de consumo futuro y determinar el ahorro para solventar una etapa en la cual se carecerá de un ingreso por trabajo. En este sentido, habría de cuidarse el tema de la cotización de la Afore y el ahorro complementario porque sabemos de antemano que será insuficiente.
 
Hay otros aspectos de prevención que trascienden lo monetario y redundan tarde o temprano en un requerimiento económico, como es la salud. Para ello hay que cuidar aspectos tales como la alimentación y el ejercicio. Es básico contar con un soporte de servicio médico y hay que hacer cuentas porque los seguros de gastos médicos se vuelven literalmente impagables cuando se llega a edades avanzadas.
 
Si bien la productividad tiende a bajar en la ancianidad como un proceso biológico normal, independientemente de los avances médicos para retrasarlo, está la posibilidad de ocuparse en actividades que no dan una utilidad monetaria, pero cuando menos generan satisfacción personal. La mente y el cuerpo están ligados, de tal manera que permite una mayor probabilidad de una vejez digna.
 
La tesis es que los jubilados en la mecedora pueden morir más pronto que quienes siguen manteniéndose activos, aun cuando sea en algo menos extenuante.
 
Como sociedad, honremos a los ancianos actuales y también procuremos al viejo que seremos en el futuro.
 
De Seguimiento…
 
Como lo hemos vendido comentando en este espacio, es fundamental definir objetivos y prioridades para establecer una vida financiera sana. En ese ámbito, es recomendable el libro Algo más que dinero, de Mark Albion, de Ediciones Urano, en su colección Empresa Activa, en donde a decir del autor se exponen las preguntas que todo ejecutivo debería de contestarse.
 
Como otros buenos libros, es una referencia para contrastar las ideas propias y salir de la zona de confort para revalorar el camino. La estructura del mencionado manuscrito la dictan cuatro cuestionamientos: ¿Quién es usted?, ¿Qué quiere?, ¿Qué sabe hacer? Y ¿A dónde va? 
 
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