Opinión

Cuestionemos a los candidatos a la Presidencia

 
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Paseantes en la Alameda. (Cuartoscuro/Archivo)

¿Por qué no cambiar las reglas del juego? Estamos acostumbrados a que los candidatos a la Presidencia “debatan” entre sí –aún cuando las más de la veces no son sino simples exposiciones de sus planes de trabajo- pero este ejercicio ha resultado notoriamente insuficiente.

¿Por qué no debatir con los ciudadanos? Nosotros somos los dueños de este país –lo he repetido hasta el cansancio- y tenemos derecho a conocer a fondo las propuestas de los candidatos a la presidencia de la república o a los gobiernos de los estados.

Cambiemos las reglas de juego. A través de encuestas u otros medios manejados con seriedad y profesionalismo, conozcamos las inquietudes ciudadanas y presentémoslas a los candidatos en el momento oportuno y provoquemos con este ejercicio un enriquecimiento que nos permita seleccionar al que en nuestra opinión sea el más adecuado para dirigir los destinos de su estado o del país.

“Prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila”, dice un dicho mexicano, pero aún reconociendo esto, resulta enriquecedor el provocar debates de altura entre los candidatos y la ciudadanía. Tomemos nota de sus propuestas, hagámoslas públicas, démosle seguimiento y analicemos y revelemos las desviaciones o el sano cumplimiento de las mismas en el momento oportuno.

El próximo proceso electoral para la presidencia de la República ya está a dos años vista, lo que es tiempo suficiente, pero no excesivo, para impulsar y llevar a la práctica este ejercicio en su momento. Consultas a los ciudadanos a través de las cuales éstos no sólo se interesen en el proceso electoral sino que participen en él y se transformen en esta forma en verdaderos CIUDADANOS y no sólo habitantes de nuestro país. Y esto es válido no sólo para la elección presidencial –de particular importancia- sino también para la elección de gobernadores y, por qué no, de presidentes municipales.

Una sociedad participativa que cuestiona, vigila, y hace su parte para el desarrollo integral y sano de su municipio, de su estado y de la República. Si alguien puede cambiar para bien a nuestro querido México es su sociedad. Una ciudadanía comprometida con su desarrollo.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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