Opinión

Cuestiona TLCAN observancia de derechos en México

   
  
  

  

PROPIEDAD INTELECTUAL

Comentaba la pasada semana, en este mismo espacio, acerca de las demandas que los negociadores estadounidenses estarían planteando a nuestro país en materia de propiedad intelectual, en el marco de la renegociación del TLCAN, y como uno de los puntos de mayor relevancia, la urgencia de mejorar los bajos niveles de observancia que nuestro sistema normativo acusa.

Bajo esta asignatura no sólo se comprende la eficacia de los procedimientos legales existentes para hacer valer los derechos, sino también el contexto general de respeto al marco normativo por parte de los destinatarios de la norma y de las propias autoridades. No se puede negar que en estos rubros nuestro país falla, no nada más en materia de derechos de autor, patentes y marcas, sino en casi la totalidad de nuestro desvirtuado y cuestionable sistema de aplicación de la ley, y no únicamente en los niveles estatales sino también en el federal.

Aún así, existen avances que no deben desconocerse, más bien deberían servir de ruta para ejemplificar que existen áreas en las que se han producido mejoras significativas y ejemplos a seguir. Uno de ellos, de nivel general, la transición al sistema de juicios orales, en diversas instancias y materias, que a pesar de las resistencias y errores de instrumentación promete convertirse en un mecanismo para combatir eficazmente el rezago y la opacidad.

Otro logro significativo es el relativo a los mecanismos de mediación que desde hace 10 años se han incorporado en nuestras leyes, como medio alternativo de solución de controversias, y que han intensificado su utilización progresivamente.

Por los grandes beneficios que la mediación aporta, en términos de reducción de tiempo y costos de litigios, esta figura está llamada a ser una de las más importantes instituciones en el futuro del sistema de administración de justicia en nuestro país.

Por último, otro de los avances importantes que se deben reconocer en las últimas dos décadas es el redimensionamiento de los derechos humanos como filtro general de validez del sistema normativo, y la consecución de una largamente postergada reforma al juicio de amparo.

En las partes del sistema en que es necesario hacer mecánica mayor, es en los interminables, intrincados y desgastantes recursos que demoran por años la eficacia de las sentencias, y desde luego, en acotar los efectos destructivos que la corrupción ha generado en las tareas judiciales. Pero para estos propósitos no requerimos presiones foráneas, ni llamados al orden desde el norte; todos sabemos que si no mejoramos en esas áreas, y bajamos la administración de justicia de la lista de nuestras prioridades, tendremos en poco tiempo un factor adicional, y muy grave, de descomposición y desgobierno.

Si se trata de mejorar procedimientos en materia de propiedad intelectual, habrá que pensar con la simplicidad de llevar a estas materias los beneficios de la oralidad y la mediación. Si así actuamos, los beneficios serán relevantes e inmediatos. 

Correo: mjalife@jcip.mx

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