Opinión

Cuba

 
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Barack Obama.

Un hachazo de luz atravesó la recatada cortina y Gil abrió el ojo. El inicio de la primavera: nubes grises, frío, sombras. Lo que nos faltaba, farfulló Gilga: la mafia en el poder nos ha robado la primavera. Su intenciong es privatizar el solg, venderlo a precio de risa a Estados Unidos. Se los dije: nos iban a llevar al despeñadero, song vende patrias y roban solg. En fong.

Mientras ocurría el robo de la primavera, el Air Force aterrizaba en La Habana. Obama ponía un pie en la isla de Cuba bajo una lluvia de mar adentro después de meses de sequía y 57 años de bloqueo económico.

Su periódico La Razón ha puesto en su primera plana que Castro no recibió a Obama, en cambio sí al papa Francisco. A la hora de las reuniones, los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama, intercambiaron opiniones: “Yo tengo fe en las personas, si los cubanos conocen a los estadounidenses, y viceversa, se darán cuenta de que somos iguales y eso llegará”. Por su parte, el mandatario cubano dijo que se han dado “los primeros pasos para una nueva relación. Destruir un puente es fácil pero construirlo es una tarea de años”.

La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Morena), el histórico encuentro pareciera entre dos presidentes similares, elegidos democráticamente en las urnas. Con la pena, Obama se ganó el cargo de presidente de los Estados Unidos voto por voto. Raúl Castro lleva casi sesenta años en el poder, un gobierno presidido por su hermano Fidel. Una dictadura en la cual no hay prensa libre, televisión al aire, radio, cine de estreno. ¿Quieren vivir ahí?

FUERZA TREMENDA
Unas horas antes de que Obama iniciara su visita cubana, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, estuvo con Fidel Castro. Nadie sabe bien a bien de qué hablaron, pero al terminar la reunión Maduro dijo: “(el líder cubano) está lleno de optimismo y de una fuerza tremenda”. Gil sabe desde hace tiempo que cada quien ve lo que quiere ver. Maduro vio a un hombre en plenitud; Gilga, en cambio, ha visto a un anciano decrépito que trae el pase de abordar en el bolsillo del chándal y que de un momento a otro será llamado al largo viaje.

Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: ¿viven más los dictadores que el promedio de los hombres y las mujeres comunes y corrientes? Rafael Rojas escribió en su periódico El País: “La hora de la biología ha llegado y persistir en un gobierno controlado por nonagenarios puede ser más señal de una fragilidad interna que de una empecinada idea mafiosa del poder”.

Uno de los últimos reductos castristas callosos como La Jornada ha puesto en su breve editorial de la Rayuela “Hoy se escribirá, probablemente, la última página en la historia de la Cuba heroica. Suerte para el futuro”. Gamés percibió en esas líneas un tantito de tristeza, como si alguien hubiera rendido una plaza. Por cierto, la “Cuba heroica” incluye 57 años de una persona en el poder, o dos, si ustedes quieren, una heroicidad sin elecciones libres, ni partidos políticos, ni un Congreso, ni un Poder Judicial. Que heroicidad más rara.

DERECHOS HUMANOS
En la misma edición, su periódico La Jornada dedica un editorial a los “Derechos Humanos: ambigüedad y negación”. Se trata de un texto en el cual se pone en evidencia la baja densidad de los derechos humanos en México, en especial la cancelación del viaje de Michel Forst de las Naciones Unidas para visitar nuestro país. No le falta razón al texto de marras (gran palabra).

Ahora mal: si se trata de hablar de los derechos humanos en Cuba, de los presos políticos, de la represión, del acoso a la disidencia, La Jornada guarda silencio, ni una palabra. ¿Cómo llamarle a esta conducta? Dice Rafael Rojas en su artículo de su periódico El País (su-su): “Todo cubano que después de 1959 haya proyectado alguna vez el deseo o la voluntad de ser un político en democracia es hoy un sujeto malogrado: un fusilado, un preso, un reprimido, un defenestrado, un exiliado”. Cómo la ven, dicho esto sin la menor intención de un albur en la primavera secuestrada por la mafia del poder.

Entonces: en México los derechos humanos atraviesan por una noche larga; en Cuba, nada pasa, todo es propaganda de la reacción. Aquí y en China, que por cierto no canta mal las rancheras de la represión, a esto se le llama cinismo, sectarismo y cretinismo ufano.

La máxima de Benedetto Croce espetó dentro del ático de las frases célebres: La libertad es singular, siempre que exista la libertad plural.

Gil s’en va.

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 @GilGamesX

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