Opinión

Cuatro señales para la actividad económica derivadas del comercio

Las cifras de balanza comercial forman parte de un puñado de variables que son publicadas con un mayor grado de oportunidad y nos permiten formar una evaluación más reciente del entorno económico.

Así, las cifras para el mes de marzo publicadas el día de ayer hablan de un entorno caracterizado por el apoyo de la demanda externa al avance de la actividad local, al tiempo que corroboran la debilidad predominante en el consumo interno.

En esta ocasión, y tal como será el caso de buena parte de las cifras económicas correspondientes a marzo y abril, es esencial el ajustar su comportamiento no sólo por su comportamiento estacional sino por el factor calendario, donde en este caso destacó el fenómeno Semana Santa (que este año se presentó en abril, mientras que el previo lo hizo en marzo).

Una vez hecho tal ajuste, observamos que en términos generales tanto las exportaciones como las importaciones (ambos sin considerar el sector petrolero) mostraron avances anuales más modestos a los sugeridos por las cifras sin ajustar (3.0 por ciento contra 6.9 por ciento y 3.7 por ciento contra 9.1 por ciento, en el mismo orden). De este tipo de cifras derivamos cuatro observaciones centrales:

Primero. Destaca el papel de las exportaciones manufactureras (2.9 por ciento anual), en específico las relacionadas con el sector automotriz (9.4 por ciento) en su contribución al avance de los envíos de productos mexicanos al exterior en marzo. Lo anterior se liga de manera estrecha con el repunte en el desempeño industrial (manufacturero en EUA), que a su vez sugiere una derrama positiva en la actividad industrial local.

Segundo. Buena parte del positivo avance exportador se encuentra ligado a EUA, comercio que ha representado cerca de 80 por ciento de las exportaciones totales en lo que va del año y que en marzo avanzó en 7.9 por ciento anual. En tanto, los envíos al resto del mundo (cerca del 20 por ciento del total) apuntaron un repunte anual del 3 por ciento, aunque promedian un débil ritmo de avance anual (-2.2 por ciento) en lo que va del año.

Tercero. La moderada tendencia de recuperación de las importaciones no petroleras (3.7 por ciento), más que hablar de una recuperación del consumo interno, se explica en mayor medida por las importaciones de bienes intermedios (4.9 por ciento anual). Estas últimas se encuentran en mayor medida ligadas al desempeño exportador.

Cuarto. En contraste, las importaciones de bienes de consumo (no petroleras) continúan mostrando debilidad (0.6 por ciento anual), lo cual confirma la evaluación de un consumo interno que permanece débil.

Considerando todo lo anterior, las cifras de comercio dibujan una actividad económica local apuntando hacia una recuperación. No obstante, dicho comportamiento se encuentra en mayor medida asociado al empuje de la demanda externa (EUA), mientras que la lectura para el consumo interno continúa siendo caracterizada por un rezago en su recuperación.

*Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen