Opinión

Cuatro cifras para alertar a un país petrolero

 
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Cuatro cifras para alertar a un país petrolero.

En lo que va del sexenio, en cuatro años, el precio de la gasolina ya aumentó 30 por ciento. ¿Los ingresos de Pemex por ventas de gasolina? Cayeron más de 15 por ciento.

Intento subrayarlo: la gasolina sube de precio, los ingresos que recibe Pemex caen. Esta es la primera cifra, el primer dato.

Quiero con esa estadística advertir de que algo grave pasa con Pemex, que hasta hoy significa la industria petrolera nacional.

El precio del crudo cayó para todos, para todo el mundo, pero la producción petrolera del planeta avanzó 3.2 por ciento en 2015. Es el segundo paquete de cifras:

El volumen de petróleo producido creció 8.5 por ciento en Estados Unidos el año pasado, 7.9 por ciento en Brasil, 1.7 por ciento en Colombia, 2.8 por ciento en Canadá. En México cayó 7.0 por ciento.

Todas son cifras de British Petroleum, de su tradicional revisión estadística energética anual.

Brasil está a punto de rebasar como país petrolero a México.

La aviación nacional tiene más aeronaves que nunca. Todas las aerolíneas aumentan su flota y los turistas que viajaron en esas aeronaves saturan las playas.

La turbosina que los mueve, no es nuestra. Tercer dato: En julio importamos de Estados Unidos 16 veces más turbosina que al inicio del sexenio, en 2012, en el mismo mes. El porcentaje es ridículo: mil 500 por ciento más, de acuerdo con documentos de la Administración de Información Energética del país vecino del norte.

¿Qué negocio bueno tiene todavía Pemex? No lo sé.

Sus más altos directivos no dicen o no saben cuál es el costo de producción de un barril de gasolina. Pregunté en conversaciones con ellos y simplemente no obtengo el dato. Tampoco el de la producción de crudo.

Ojalá que sólo sea lamentable falta de transparencia. Ignorar tal indicador en ellos resultaría dramático.

Hoy Pemex, a cargo de José Antonio González Anaya, es la máquina de cobro de impuestos la Secretaría de Hacienda, que sustituyó a los estadounidenses que compraban más petróleo por mexicanos que pagan todos los derivados. Así evita que caigan las finanzas públicas.

En Hacienda se ajusta la fórmula de precios de gasolina de modo tal que la dependencia recibe más, al tiempo que Pemex menos.

¿Es una medida responsable? Quizá. Pero la aplicación desploma a Pemex. Se desploma el dinero para inversiones en refinación, en producción de crudo, de gas natural.

Hoy, la solución en Pemex es la esperanza de recibir socios que quieran sacar crudo en las reservas que le dimos a la empresa todos los mexicanos. En más de 80 por ciento de las que tiene el país, lleva mano Pemex.

Ojalá que vengan los socios. Con el manejo que hoy hace el Estado de la empresa, la salida puede estar en que las corporaciones privadas se encarguen del negocio y den a nuestra compañía poco más de 40 por ciento de los ingresos. Ése es el trato propuesto.

En plena crisis de precios del crudo, Royal Dutch Shell obtuvo ocho mil 773 millones de dólares de ganancias netas el año pasado. Exxon Mobil 10 mil 530 millones, British Petroleum 308 millones en 2015.

Va la cuarta cifra: Pemex perdió, bajo la misma óptica, casi 45 mil millones de dólares en el mismo lapso. En todos los casos la fuente es Bloomberg.

Que vengan los privados.

El gobierno no obtuvo en administraciones pasadas ni en ésta la rentabilidad que otorga uno de los negocios más rentables del mundo.

Twitter: @ruiztorre

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