Opinión

Cuatro “brotes verdes” y sus matices

La debilidad económica se ha extendido más tiempo del anticipado. En general, hemos observado una serie de datos mixtos para los meses de enero, febrero y marzo, si acaso con un ligero sesgo positivo. No obstante, un puñado de estos indicadores parece apuntar en la dirección correcta. En este contexto, subrayamos el caso de cuatro señales alentadoras que podrían ser consideradas “brotes verdes”.

Primero, las cifras de exportaciones al mes de febrero dibujaron un desempeño especialmente positivo para las manufacturas. En específico, tales exportaciones repuntaron en 5.8 por ciento a tasa anual. Más aún, las recientes cifras de desempeño manufacturero en EUA para el mes de marzo (repunte de 2.8 por ciento anual) y un mejor indicador manufacturero (ISM) para ese mismo mes (ubicándose en 53.7) sugiere un tono optimista para las exportaciones de México en los datos por publicarse.

No obstante lo anterior, vale la pena tener presente que buena parte de la recuperación en exportaciones se concentra en la industria automotriz (13.4 por ciento anual en febrero), mientras que el resto continúa reportando un tímido avance (2.4 por ciento anual en febrero). En esta misma línea, y recordando que la desaceleración de las exportaciones al resto del mundo (sin EUA) fue la principal fuente de enfriamiento de nuestras exportaciones durante el año pasado, es importante mencionar que mientras que el comercio a EUA crece a tasas razonables, los envíos al resto del mundo se mantuvieron hasta febrero en zona de contracción.

Segundo, con cifras a febrero, el gasto público ha presentado importantes incrementos anuales (18.7 por ciento y 19.2 por ciento en el caso del gasto neto pagado y gasto programable respectivamente). En este punto, es alentador que las erogaciones en inversión física continúan presentado un fuerte repunte real anual (55.4 por ciento en febrero). Lo anterior se traduce en un perfil de gasto público afín a la promoción del avance económico.

El matiz en esta cifra vendría por el lado de una caída en ingresos públicos en febrero (-6.8 por ciento), destacando el caso de los ingresos tributarios no petroleros (-9.4 por ciento). Adicionalmente, es importante considerar que muy probablemente el efecto de un mayor gasto público sobre la actividad económica agregada no sea instantáneo y tome algunos meses en materializarse en las cifras.

Tercero, si bien la producción industrial reportó en febrero tan solo un tímido avance, 0.3 por ciento y 0.7 por ciento a tasa mensual y anual, respectivamente; resulta alentadora la tendencia que ha seguido el componente de construcción. Cabe recordar que el mal desempeño de ese sector fue una de las razones de la pronunciada desaceleración económica del año pasado.

En particular, el sector construcción (incluido en la estadística de industria) ha venido mostrando una moderación en su desplome, al punto que se podría anticipar su regreso a territorio positivo en su comparativo anual en la segunda mitad del año. El matiz sobre esta cifra quedaría centrado en que tal sector continúa mostrando tasas de contracción anual, al menos en las cifras disponibles.

Cuarto, con cifras para varios meses del primer trimestre del año, los principales indicadores de ventas minoristas (INEGI, Walmex y ANTAD) muestran todavía una tendencia de deterioro. No obstante, su comportamiento reciente parece sugerir cierta estabilización en su desaceleración anual. En este sentido, el comportamiento reciente de la confianza del consumidor (marzo) podría sugerir un repunte en el consumo, lo anterior en el contexto donde la primera repuntó en casi 5 por ciento respecto al mes previo –sorprendiendo al consenso.

No obstante lo anterior, es importante tomar en cuenta que aunque el repunte en la confianza del consumidor fue importante, no se alejó del rango de volatilidad usual del indicador.

Adicionalmente, no es muy clara la capacidad que tiene el indicador de confianza para adelantar el comportamiento del consumo (al menos no en el caso de las ventas minoristas).

Así, estos son algunos de los “brotes verdes” más relevantes en nuestra economía, que si bien apuntan en dirección correcta, guardan importantes consideraciones dignas de tomar en cuenta a la hora de calibrar nuestro entusiasmo. El contexto y perspectivas siguen siendo congruentes con la recuperación económica este año, aunque el repunte ha tomado más tiempo del esperado en consolidarse.

*Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen