Diez para Dos Bocas
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Diez para Dos Bocas

09/01/2019

En medio de la crisis de desabasto de gasolinas que empieza a extenderse a más estados del país, Pemex, que dirige el ausente Octavio Romero, sigue adelante con el proyecto de la refinería de Dos Bocas.

La petrolera tiene manifestaciones de interés de diez compañías internacionales. Puede dar por hecho que de ellas se armará el consorcio que desarrollará este complejo que costará unos 9 mil millones de dólares.

Apunte primeramente a ICA-Fluor, encabezada por Bernardo Quintana y que ha participado en el pasado en múltiples proyectos, como los de gasolinas limpias en las refinerías de Cadereyta y Minatitlán.

La española ACS y su filial Dragados, de Florentino Pérez, que participó en la construcción del complejo petroquímico de La Cangrejera y en la planta hidrodesulfuradora de la refinería de Minatitlán.

La estadounidense Bechtel, de Brendan Bechtel, que no tiene aún nada en México, pero que ha desarrollado más de 375 proyectos químicos, de refinación y de gas natural licuado en todo el planeta.

La también norteamericana KBR, de Stuart Bradier, que en Monterrey posee un centro de ingeniería; ha diseñado y construido más de mil unidades de refinación en los últimos 50 años.

La italiana Saipem, de Stefano Cao, que cuenta con contratos de procuración con Pemex Refinación para dos plantas de desulfurización y dos plantas regeneradoras de amina en las refinerías de Tula y Salamanca.

La coreana Samsung, de Kim Hyun Suk, que igualmente obtuvo paquetes de configuración de Pemex para las refinerías de Minatitlán. Tiene contratos en Qatar y Trinidad y Tobago, entre otros.

La española Técnicas Reunidas, de Juan Llado, que desarrolló una planta coquizadora, una hidrodesulfuradora de naftas y una unidad regeneradora de amina para la refinería de Minatitlán.

Y la francesa Technip, de Thierry Pilenko, que ha intentado ganar negocios en México y entre sus proyectos de refinación más recientes figuran los que hizo para Odebrecht, Petrobras, Ramaco y Total.

COMO SI EL desenlace del acuerdo de los tenedores de bonos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y la Secretaría de Hacienda de Andrés Manuel López Obrador hubiera sido un mal augurio, Eduardo Siqueiros Twomey dejó apenas el 2 de enero Hogan Lovells. No es cosa menor. Se trata del hijo de José Luis Siqueiros Prieto, que junto con Jorge Barrera Graf fundaran en 1948 uno de los bufetes corporativos más reputados del país: Barrera, Siqueiros y Torres Landa. En 1970 llegó Juan José Torres Landa, cuyo sobrino, Juan Francisco Torres Landa, hoy quedó al frente de este despacho que en julio del 2014 se fusionó con la inglesa Hogan Lovells. Siqueiros decidió independizarse justo al calor de los cuestionamientos de los bondholders representados por esa firma y que terminaron cediendo a la oferta para revender 3 mil 800 millones de dólares de bonos, una extraña historia que nadie aún ha contado cómo fue realmente.

SI ALGUIEN SABE de la necesidad de un nuevo aeropuerto funcional y moderno, ese es Aarón Dychter. Machacó el tema 24 años. Como subsecretario de Transporte transexenal de los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox tuvo en sus manos miles de fojas de estudios de factibilidad. Lidió con la pugna de Texcoco vs. Tizayuca, padeció la frustración de los macheteros de Atenco, promovió el desarrollo de Toluca y alentó ya como consultor externo en su firma Adhoc la realización del magno megaproyecto de Enrique Peña Nieto, hoy tirado a la basura. Por todo ello, extraña ahora que esté cerca de José María Riobóo como asesor del parche que será la terminal de Santa Lucía. Otro que también se acercó al contratista estrella de Andrés Manuel López Obrador es nada más y nada menos que José Andrés de Oteyza, el operador de OHL en México y gran beneficiario de las obras de infraestructura de EPN. Dios los hace.

HABLANDO DE OHL, la firma de Juan Miguel Villar-Mir que fue adquirida por el fondo australiano IFM, se está tronando los dedos al igual que su socia, la también española Sener, de Jorge Sendagorta. En 2015 la CFE, entonces dirigida por Enrique Ochoa, les adjudicó un contrato de 470 millones de dólares para desarollar una central eléctrica de ciclo combinado, Empalme I, en Sonora. El punto es que dicho consorcio se entrampó en un litigio con un subcontratista que retrasó la entrega de la obra. La fecha límite era el 21 de noviembre, día que la administración de Enrique Peña les pagaría. Ahora no solo tienen una pena convencional de 150 mil dólares diarios, sino que tendrán que gestionar los dineros con Manuel Bartlett y el régimen austero de AMLO. Que tengan suerte.

EN LOS PRÓXIMOS días se sumará a las filas del Consejo Mexicano de Negocios Fernando Chico Pardo. El avezado financiero, dueño del fondo Promecap, llevaba años intentando entrar a este selecto grupo que crearon en 1962 Bruno Pagliali, César Balsa, Aníbal de Iturbe y Jorge Larrea, para incidir en las políticas del entonces presidente Adolfo López Mateos. Chico no podía porque tenía el veto de, precisamente, el hijo del fundador de Minera Cananea: Germán Larrea. Desaveniencias en los negocios los hicieron adversarios y como una de las reglas de oro de ese consejo es que basta el veto de uno solo de sus integrantes para impedir el ingreso, el también presidente de Asur pues se quedó fuera. Pero en la era de la cuarta transformación Larrea ya no es el mismo.

LA OFICINA LOCAL de Google sigue dando de qué hablar. En un juicio se ordenó notificar hasta Dubai al exdirector de la subsidiaria mexicana, Lino Cattaruzzi, quien curiosamente fue transferido allá. Pero la embajadora de nuestro país en los Emiratos Árabes Unidos, Francisca Elizabeth Méndez Escobar, ha entorpecido la administración de la justicia en favor de ese ejecutivo. Por ello el Juzgado Décimo de Distrito de Amparo en Materia Penal de la CDMX, en el juicio de amparo 330/2017, pidió la intervención de la jefa de Departamento de Asistencia Jurídica Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Marcelo Ebrard para que informe por qué se han tardado tanto en notificar a Cattaruzzi.

APUNTE ESTE NOMBRE: Carlos Orozco. Se trata del flamante director del tren maya del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Se trata de un profesional de la ingeniería ferroviaria graduado del IPADE. Es hoy día el único perito ferroviario mexicano. Es un ingeniero civil con experiencia en el desarrollo de negocios en el sector de ferrocarriles en las áreas de concesiones para tránsito de pasajeros, gerencia de proyectos, construcción e ingeniería, estudios de movilidad y consultoría. Tiene más de 20 años en la industria. Representó empresas de material rodante y productos de señalización. Ayer le dio posesión Miguel Torruco, el secretario de Turismo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.