Opinión

Cuarón, al cine;
su insidia fue evidente

La buena noticia de la carta publicada ayer por el admirado director de cine Alfonso Cuarón es que será la última “dirigida a usted sobre este tema”, según le dijo al presidente Peña Nieto. Así, si todo sale bien Alfonso se irá al cine, a seguir haciendo bien lo que hace, a intentar ganar más premios Oscar, Bafta, Osos de Oro o lo que se le atraviese, para gloria del cine y del entretenimiento.

Ojalá sea el cine en lo que se concentre Cuarón. Su insidia con el par de cartas que publicó fue evidente. Léase en la de ayer cómo, por ejemplo, el tío no se da por satisfecho con las respuestas puntuales que le dio el presidente el Día del Niño. Por el contrario, ahora quiere abrir un debate sobre la reforma energética, y que se haga conforme sus preferencias: “en televisión abierta, en horario prime y cobertura amplia”.

Resulta peculiar leer que un cineasta como Cuarón firme una solicitud de prohibición. Honestamente yo lo pensaba más libre. Él dice que en los debates que propone debe estar “prohibido leer a los participantes”. Prohibir no entra en la lógica de quien propugna por la vida democrática, y menos en un debate público como el que sugiere. Una pena. Me recuerda a AMLO.

Pero más lamentable que lo anterior es que Cuarón publica ayer que hubo “pobreza democrática durante el proceso de aprobación de las Reformas Constitucionales”. De un plumazo, y con mucho dinero, el cineasta descalifica las discusiones que existieron en el Congreso el año pasado. Su carta no reconoce que los legisladores, que son nuestros representantes populares, debatieron el tema y votaron.

Si Cuarón no se informó durante el proceso de reforma constitucional, ése es su problema. Cobertura de temas y posturas variadas, hubo. Por ejemplo, La Jornada publicó el 16 de agosto de 2013 una nota titulada “La reforma energética permitirá que extranjeros tengan refinerías”, en la que se daba a conocer ese aspecto a los miles de lectores de ese diario. No hubo engaños.

Asimismo, Cuarón puede googlear cómo el PRD, por ejemplo, dio a conocer su postura ampliamente sobre el tema. Muchas opiniones fueron hechas públicas durante ese periodo de discusión. En el blog “la hora del pueblo”, por ejemplo, se mantiene en Internet una entrada llamada “Diez razones por las que no se debe aprobar la Reforma Energética que permita contratos de Riesgo”. Fue con todo ese contexto que los legisladores, nuestros representantes, aprobaron la reforma.

A Cuarón no le podemos exigir cuentas porque no nos gobierna ni nos representa. No obstante, dice que su primera carta tuvo el propósito de “dar voz a inquietudes que comparte con muchos mexicanos”. Se asume así como representante de facto. Lamentable. Al cine.

Twitter: @SOYCarlosMota