Opinión

¿Cuánto cuestan mis “pequeños lujos”?


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Lobito, desde Veracruz. (Archivo)

Mientras caminaba por el parque, Fernando sentía cómo lo jalaban de la correa hacia todas partes y cómo en realidad el perro era quien lo había sacado a pasear a él. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que requería llevarlo a entrenar; se preguntaba cuánto le iba a costar y si eso lo haría desequilibrarse en sus finanzas, porque ya su esposa se quejaba de su amigo canino.

Es una realidad que adicionalmente a los gastos “duros” del día a día, todos tenemos hobbies o “gustos” por ciertas cosas que generan una salida de dinero que llega a significar un monto importante y hasta peligroso en algunas circunstancias.

Para darnos una idea, según lo reportó El FINANCIERO, con información de Euromonitor, el valor de mercado de la venta de productos para mascotas en México es de alrededor de dos mil millones de dólares anuales.

Por supuesto, detrás de las grandes ganancias de las empresas está el gasto de los consumidores que asciende a dicha cantidad.

Regresando al caso del perro, habría que contabilizar además de la comida, conceptos como la visita al veterinario, los servicios de lavado, las vacunas, los hospedajes eventuales si sale de la ciudad, el entrenamiento e incluso si le paga a alguien para que lo saque a pasear.

Si deseas que te acompañe a tus vacaciones, las tarifas de los hoteles tienen un cargo y el pasaje suele ser similar al de una persona.

Esto en referencia a una mascota, pero suele suceder que se desconoce puntualmente cuánto se eroga en hobbies que pueden llegar a ser caros como jugar golf, equitación, jeepear o coleccionar autos.

La moraleja es sencilla, lo mejor es introducir el rubro respectivo al presupuesto y estar consciente de su nivel, para preguntarse cuánto está dispuesto a gastar en ello.

No es necesario eliminar la partida, sino saber si los montos están de acuerdo a las prioridades personales y determinar si existe un destino más adecuado.

Hay algunas salidas de recursos que en ocasiones se evita poner en el presupuesto como por ejemplo el juego en el casino, pero si se hace con frecuencia es preferible aceptarlo y conocer el costo.

El presupuesto trasciende al registro de los conceptos en los cuales uno “debe” gastar.

En estricto rigor, es útil para identificar hacia dónde se está yendo el dinero y corregir a tiempo si se quiere.


Twitter: @finanzasparami

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