Opinión

Cuando pienses en vino...

 

En 1957 abrió sus puertas primero como fuente de sodas, y luego como pequeño restaurante, un lugar llamado Nicos, en el barrio de Clavería, en el corazón de Azcapotzalco. Sus propietarios Helena Lugo y Raymundo Vázquez iniciaron este sueño que 57 años después se ha consolidado como un una opción para cualquiera que ame la cocina y el vino mexicanos.

Este oasis citadino de “cocina de barrio”, como le llama el chef Gerardo Vázquez Lugo, maneja únicamente productos orgánicos mexicanos, desde el agua natural hasta los vinos, cuya carta cuenta con una selección de 95% de etiquetas mexicanas de las principales regiones productoras.

Ubicado en la esquina de Clavería y Cuitláhuac, a unos metros de “Parque de la China”, la fachada de Nicos oculta la magia que existe en su interior para invitarnos a pasar por una tradicional puerta de cantina. De una sola planta, este lugar se transforma para aislarnos del mundanal ruido urbano e invitarnos a gozar una experiencia gastronómica que empieza al momento que su muy atento y diligente personal de servicio nos ofrece refrescantes bebidas para comenzar.

Hace un par de semanas la revista norteamericana Wine Spectator otorgó el Award of Excellence a este icónico lugar de la cocina mexicana. Únicamente 2,791 restuarantes en todo el mundo obtuvieron este reconocimiento en 2014. Para obtenerlo –según la propia publicación-, es necesario tener, al menos, una carta de cien vinos con una temática específica de acuerdo con el concepto del lugar.

La razón por la que Nicos se hizo acreedor a este reconocimiento fue por su estupenda carta de vino con una selección de poco más de cien vinos mexicanos y unos cuantos de Francia y España, pero con la particularidad de que dichos vinos son producidos por mexicanos.

Tuve el orgullo de contribuir un poco a este gran logro asesorando al chef Vázquez Lugo, sin embargo, el primer y gran mérito es para su papá don Ray –como le decimos sus amigos-, ya que desde que obtuvo la licencia para vender alcohol en 1967, me atrevo a decir que fue de los primeros restaurantes en vender vino mexicano cuando éste distaba mucho de tener los niveles de calidad internacional con que actualmente cuenta. Don Ray creyó en el vino mexicano antes que la industria de la hospitalidad en México lo aprovechara como un área de negocios a desarrollar.

Un buen pretexto para conocer la carta de vinos de Nicos es ir a probar los Chiles en Nogada -acepto mi falta de objetividad al considerarlos mis favoritos-, armonizados con vinos seleccionados de su carta. Felicidades a don Ray, Helenita, Gerardo y todo el equipo por este logro en el mundo del vino. Han confirmado que sí se puede disfrutar una gran comida acompañada de vino mexicano.

Cocinar es un acto de amor y, al igual que el vino, es un placer que debe compartirse. Por eso, cuando pienses en vino –igual que Nicos-, decide por México. ¡Salud!


Twitter: @Rene_Renteria

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