Opinión

¿Cuáles son los detalles finos en la toma de una decisión financiera?

 
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Cartera llena de billetes

Resolver qué haremos con relación a nuestro patrimonio puede ser tan sencillo como tirar una moneda al aire; por supuesto, los resultados serán igual de aleatorios. Incluso, uno define un curso de acción pero implementarlo y darle seguimiento es igual de importante para alcanzar el objetivo.

Analógicamente, sería la diferencia entre un carnicero y un cirujano; los dos cortan, sin embargo, el doctor tiene un mayor sentido de precisión. Va más allá de sólo decir, por ejemplo, “voy a invertir en Bolsa”; significa determinar en qué institución, cuáles son los títulos adecuados, elegir el monto, cuándo comprarlas y el momento de la venta.

Esto es así en casi todo lo que emprendemos.

1.- El mero ejercicio de decidir lleva dos elementos que estarán presentes aunque uno no quiera: la expectativa del futuro y el costo de oportunidad.

Hacer una resolución de forma cuidadosa implica pensar en un pronóstico de las principales variables como son las tasas de interés, el tipo de cambio o la evolución económica, entre otros aspectos.

Siempre habrá otras posibilidades de qué hacer con nuestro dinero y ello significa sopesar cuál es la mejor.

2.- El timing es fundamental para obtener buenos resultados. Por ejemplo, si uno piensa en la compra de divisas, el riesgo y la posibilidad de ganancias no hubiesen sido lo mismo cuando el dólar estaba en 13.50 pesos que cuando llegó a 16.50 pesos.

Esto aplica para saber en qué momento la inversión ya está madura, haciéndose necesario retirarse de ella.

3.- Los montos son también un tema significativo porque están ligados a los requerimientos futuros y a la propensión de cada quien sobre el riesgo.

4.- La elección de con quién se habrá de colocar el recurso es relevante. Incluso con la más sencilla de las opciones como ahorrar en un banco, la diferencia llega a ser enorme en cuanto a los rendimientos y características ofrecidas.

5.- Habrá que dejar tiempo para un análisis posterior y evaluar con toda sinceridad si lo que se hizo realmente fue adecuado.

Esto ayuda para afinar y mejorar las alternativas en el futuro, además de corregir a tiempo.

Mientras no se tenga la bola de cristal que diga qué pasará en el futuro, tendremos que resolver en función de dos extremos: corazonadas o un análisis racional, y por supuesto en una gama de esos dos extremos. Puede uno equivocarse en las decisiones financieras, pero si se hacen de manera analítica, al menos la experiencia nos dará información para corregir otras que vendrán posteriormente.

Twitter: @finanzasparami

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