Opinión

Reglas de oro para separar tus finanzas de las de tu empresa

 
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Hoy, la tendencia en las maletas y portafolios es la portabilidad. (Cortesía)

Uno de los principales problemas de las pequeñas empresas, y sobre todo de las que apenas inician, es mezclar su operación con las finanzas personales, generando tal confusión que difícilmente se puede hacer un diagnóstico diferenciado.

Las consecuencias suelen ser tan graves como el quebranto de ambas. Pero hay soluciones.

La semana pasada presenté en este espacio el caso de un CFO inglés que quebró por su mal manejo personal (sección de opinión en www.elfinanciero.com.mx); ahora veremos el tema de los dueños de empresas.

Este fenómeno, aunque recurrente en los pequeños negocios donde los hijos llegan y toman dinero de la caja para pagar el cine, también surge en grandes corporativos que atienden las necesidades de los juniors.

Veamos cómo es posible contenerlo:

1.- Separar los ingresos de dueño y asalariado. Un principio básico es que se tienen dos tipos de percepciones: el primero derivado del sueldo, con el cual se debe llevar toda la administración del hogar, y el otro es la utilidad del negocio a través de los dividendos. Por tanto, aunque seas el propietario es muy conveniente fijar un salario acorde con la capacidad de pago de la empresa, de tal manera que con ese monto se lleve el control de los gastos familiares. Recordemos que los dividendos se otorgan en periodos más largos como sería cada trimestre, semestre o anualmente y su definición depende en mucho de qué tanto requiere capitalizarse el negocio.

2.- Prohibir a la familia utilizar a la empresa como caja chica (o grande) de sus necesidades; por supuesto, esto tiene que ser transmitido a los funcionarios de la compañía para que no se rindan ante este tipo de solicitudes.

En todo caso, es factible formar una oficina familiar para atender los requerimientos del clan y tener un mejor control de esta actividad.

3.- Cuidado con el trabajo de la familia. Un caso típico de una organización exitosa es que tienda a otorgar salarios excesivos a hijos, primos o conyugues. El punto de referencia obligado es el mercado.
Peor aún si quienes participan carecen del conocimiento y experiencia para las responsabilidades que se les están otorgando, pues inevitablemente repercutirá en forma negativa sobre la rentabilidad.

4.- Evita financiar la empresa con el patrimonio personal. Si bien de origen implica disponer de recursos propios, se recomienda no dejar en garantía las propiedades, porque en caso de quebranto se lleva de encuentro al negocio y a la familia.

Twitter: @finanzasparami

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