Opinión

¿Cuál es el valor de la educación en las finanzas personales?

 
1
 

 

Billetes mexicanos en una cartera. (Arturo Monroy)

Mi abuela me decía: “Estudia, y no serás cuando crecido ni el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos”. Ahora sé, gracias a Google, que la frase pertenece a Elías Calixto de la Santísima Trinidad Pompa Lozano, poeta venezolano de finales del siglo XIX. La pregunta es si la moraleja aun es válida y si la preparación académica garantiza el éxito.

La educación es un punto importante de reflexión en el ámbito de las finanzas personales, porque la asociamos con frecuencia a ingresos altos, oportunidades de trabajo y estatus social. Lo curioso es que cuando cuestiono a una audiencia sobre quién investigó previamente cuánto ganaba un profesionista de la carrera elegida, son muy pocas las manos que se levantan.

Es decir, es una decisión crucial en nuestra vida económica y los menos son quienes averiguan la empleabilidad o el salario esperado de la carrera, la maestría o doctorado. Nos quedamos con un paradigma que dejó de operar.

Un primer elemento a considerar es que (voy a ser contundente), estudiar no “garantiza” mayores ingresos. En efecto, aumenta las posibilidades, pero también debemos aceptar que hay disciplinas saturadas de profesionistas y que llega a ser fácil conseguir un empleo como técnico o en una actividad menos calificada.

De hecho, EL FINANCIERO publicó recientemente un reportaje muy interesante titulado “Conductores de Uber ganan más que psicólogos, dentistas y contadores”.

Un punto a favor de los profesionales es que si ascienden en sus trabajos, su límite es superior al de alguien sin títulos universitarios y alcanzan a tener posiciones muy desahogadas.

Recordemos que sólo 10 por ciento de la población de México percibe por arriba de los diez mil pesos. Por eso, aún cuando implica riesgos emprender, da la posibilidad de obtener una riqueza inimaginable. Claro, de ahí se derivan otras preocupaciones como el capital de inicio y el desarrollo del modelo de negocio, por eso en esta área es donde existen mayores probabilidades de quebranto.

En este punto vale la pena diferenciar el grado académico de los conocimientos; estos últimos implican la obtención de sabiduría a través de cualquier medio, como la experiencia, cursos aislados, internet o asesoría personal, entre otros.

El punto central es escuchar la vocación, pero siempre teniendo un pie en el pragmatismo, con el fin de estar preparados para las consecuencias de nuestras decisiones.

Twitter: @finanzasparami

También te puede interesar:
¿Eres valiente para enfrentar tus finanzas personales?
¿Cuáles son las cinco preguntas que te debes hacer para tu retiro?
¿Son buena inversión los bienes raíces?