Opinión

¿Cuál maldición terminará?

 
1
 

 

Mientras Arrieta dominaba desde el montículo, Schwarber no dio muestras de óxido con su swing. (AP)

Hoy se efectuará en Chicago el tercer juego, de siete posibles, de la Serie Mundial de beisbol de este año, que es la número 112 de la historia. Compiten los equipos campeones de los dos grandes circuitos beisboleros de Estados Unidos: la Liga Nacional y la Liga Americana, representados respectivamente por los Cachorros de la llamada ciudad de los vientos y los Indios de Cleveland.

A diferencia de lo que ha sucedido en los últimos años, causa la impresión de que esta Serie de 2016, en general, registra en México mayor interés que el suscitado en las inmediatamente anteriores. Es muy probable que esto obedezca a la curiosidad que despierta las sendas maldiciones que pesan sobre ambos equipos contendientes.

La más conocida desde luego es la llamada maldición de la cabra, que arrastran los Cachorros de Chicago desde 1945. Resulta que en ese año un súper aficionado del equipo, de nombre Billy Sianis, propietario de un bar cercano al Wrigley Field, el estadio de los Cachorros, pretendió ingresar a presenciar el cuarto juego de esa Serie Mundial, que en ese momento Chicago ganaba 2 juegos a 1 a Detroit, sólo que acompañado de su mascota, que era nada menos que una cabra, como frecuentemente lo hacía y por la que desde luego pagaba boleto.

Pero sucedió que esa vez, por las crecientes protestas de los demás aficionados molestos por la peste del animal, negaron a Sianis el ingreso de su cabra al estadio. Entonces éste, furioso, profirió con grandes voces la maldición: “Estos Cachorros no volverán a ganar jamás una Serie Mundial”. Lo cual hasta ahora, luego de 71 años, se ha cumplido puntualmente.

El problema es que para entonces, 1945, los Cachorros llevaban ya 37 años sin ganar una Serie Mundial, toda vez que la anterior había sido en 1908. En resumen, la sequía se prolonga ya por 108 años, es decir, al menos cuatro generaciones de grandes aficionados, que en el caso de esta franquicia lo son de verdad y muy leales, que desconocen en absoluto lo que significa ganar un clásico de otoño. Vaya, desde la maldición de la cabra, ni siquiera han podido llegar a una Serie Mundial. En este 2016, al menos ya están en ella. Y además inicialmente como.

Aunque poco conocido y hasta ahora de menor duración, los Indios de Cleveland tienen su propio hechizo. Resulta que en 1959 el gran ídolo los fanáticos de este equipo era Rocky Colavito, quien ese año obtuvo el cetro de cuadrangulares con 42, y un año antes había conectado 41. Pero para la siguiente temporada, la de 1960, al gerente general Frank Lane, conocido como Frank “Trueques”, se le ocurrió intercambiar a Colavito, el gran ídolo, por Harvey Kueen. De inmediato surgieron las protestas y muestras de gran inconformidad por parte de los aficionados.

Para entonces, la más cercana Serie Mundial ganada por los Indios de Cleveland había sido la de 1948 y había perdido la de 1954, en la que por cierto participó nuestro paisano Beto Ávila. Luego cayó en la de 1995 ante los Bravos de Atlanta. Ya un año antes, en 1994, el que durante muchos años había sido el cronista del equipo, Terry Pluto, había publicado un libro con el significativo título de “La maldición de Rocky Colavito. Amorosa visión de 33 años de sequía”, misma que ahora se extiende ya a 55.

Decía al principio que parece que este año la Serie Mundial ha despertado inusitado interés. Aun columnistas de otros géneros se han ocupado del tema. Tal vez obedezca, esperaríamos que no, al morbo de conocer cuál de las dos maldiciones terminará este año. Pues al menos con una, así habrá de suceder.

También te puede interesar:

Consideraciones sobre un grave problema nacional

Una exageración que devino en realidad

La clave está en debatir con serenidad y argumentos