Opinión

¿Cuál es tu ADN de las finanzas personales?

Todos tenemos diferente personalidad, hay quien es más arriesgado, otros son muy esquemáticos, otros desordenados, algunos son buenos para los negocios, en cambio podrían ser compulsivos a las compras.

El punto central es conocer el ADN en las finanzas y aceptar cuáles son nuestras virtudes que ayudan a generar un mayor patrimonio y cuáles otros hábitos que nos perjudican al grado de caer en la insolvencia.

Aceptar las áreas de oportunidad permite un crecimiento, porque el conformarse y decir “es que así soy yo” bien puede arrojar problemas económicos graves.

Si en su ADN posee la personalidad de las finanzas seguramente se sentirá identificado con las siguientes aseveraciones.

Adopta una metodología para ahorrar. Es decir, separa recursos para alguna inversión, es parte de su plan de vida e incluso llega a preferir acrecentar alguna cuenta, antes de sucumbir al influjo de algún producto.

Cuestiona los gastos y evalúa sus consecuencias. Diseña un presupuesto y tiene claro cuáles son los compromisos a lo largo del año; de tal manera que cuando se presenta alguna erogación como oportunidad por ser algo “barato”, lo pondera con sus propias metas.

Más aún, revisa la información financiera para valorar si es adecuado destinar los recursos a una mejor inversión, ponderando los riesgos derivados de cada una de ellas.

Tiene algo considerado para la posibilidad de contingencias y maneja un fondo con liquidez para evitar desbalancearse en sus planes mensuales.

Piensa antes de endeudarse y lleva un control estricto de las tarjetas de crédito. Con varios plásticos, usa el que acaba de pasar su fecha de corte y paga todo su saldo en el plazo indicado. Incluso, ante la oferta de meses sin intereses evalúa su flujo de efectivo para determinar si puede con el compromiso.

Posee una cobertura de seguros que le evita estar expuesto por actos catastróficos, pero también en función de su capacidad de pago.

Aun en un monto mínimo, contempla un ahorro adicional para el retiro. Vigila su cuenta de Afore y eventualmente revisa si le es conveniente cambiar de administradora para maximizar su rendimiento neto.

Si tiene algunas de estas cualidades no hay mucho de qué preocuparse, porque las costumbres y hábitos los lleva en forma natural y tal vez sólo falte afinar con algo de preparación para mejorar. Sin embargo, si carece de algunos o de todos ellos, valdría la pena que hiciera consciente su área de oportunidad.

Twitter: @finanzasparami