Opinión

¿Cuál es la reina de las reformas?

Diferentes voces se empeñan en decir que la reforma energética es la joya de la Corona; argumentan que, con nuevas inversiones provenientes del sector privado nacional y foráneo, se producirá algo semejante a un potente motor que fortificará al cuerpo social llamado México. Es posible, pero igualmente decisivo es el conjunto de todas las otras. ¿De qué sirve contar con combustibles fósiles si no preparamos el futuro con nuevas energías como la eólica, nuclear o solar? Y esto lo trae la educación y la investigación. Los avances en educación son imprescindibles. Y no nada más para eso, abarca todo el espectro de la vida social. ¿Y qué podremos decir de la necesidad de contar con una reforma penal y de seguridad?; ¿y de la política electoral?; ¿de la de telecomunicaciones, que afecta a todo el sistema nervioso central?; ¿y la administrativa, fiscal, financiera y económica para consolidar e impulsar los millones de empleos nuevos, así como disminuir la inmensa corporeidad de la economía informal?, ¡la mayoría vive y gana el sustento al margen de las instituciones, sin ninguna prestación ni apoyo! Y, ¿dónde dejamos la imprescindible obligación de reformar el campo? Nuestros productos básicos alimenticios vienen del exterior… y sigue la mata dando.

Nuestro cuerpo social sufre de una metástasis de corrupción. Es un diagnóstico descrito por todos, absolutamente todos los analistas y estudiosos. Si a ello agregamos los achaques de cada uno de nuestros órganos, tenemos una situación tan compleja como delicada: todo se entrevera, nada está aislado: falta de carreteras y sobra de ignorancia; aeropuertos insuficientes y falta de inversión; servicios pésimos en Internet y abusos de sindicalistas aferrados a sus canonjías; hábitos y costumbres inerciales que esperan todo del gobierno con una burocracia ineficiente y mal remunerada; obesidad infantil y migrantes en aumento.

¿Cuál es la reina de las reformas?

Si hacemos un símil con el cuerpo humano y convocamos a un cirujano de talla mundial como es el neurocirujano Ramiro del Valle, habría que preguntarle: Doctor, ¿qué es más importante, extirpar el tumor del páncreas o suturar la vena aorta? Díganos, ¿cuál va primero, el trasplante del riñón o el del hígado? ¿Ya se solucionó la oclusión intestinal? ¿Cómo va la trombosis coronaria? Todo esto se desarrolla bajo la invasiva metástasis del corrosivo cáncer de la corrupción.

¿Cuál es la reforma que todo lo puede? Ninguna por sí misma, pero la falla en cualquiera de ellas puede trastocar e incluso inhabilitar las demás, ya que el todo está íntimamente relacionado.

Lo que está en juego en este sexenio, es saber si podremos realizar a la vez la modernización de la sociedad y mantener su cohesión, responder tanto a las necesidades “curativas”, modernizadoras, como a las de justicia y equidad. Las sociedades no progresan a menos que las fuerzas políticas y sociales sepan –según la bella fórmula de Víctor Hugo– medir la cantidad de futuro que se puede introducir en el presente.

De último minuto

Si se llega a consolidar la noticia de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones ha otorgado a Telmex un plazo de sólo 18 meses para que pueda realizar transmisiones por tv, lo cual esa empresa haría inmediatamente para llegar a sus más de 16 millones de usuarios fijos y más de 80 millones móviles (smartphones y tabletas), mientras los demás estarían apenas comenzando, la idea de competitividad habrá desaparecido y con ello habría matado las aspiraciones de todos aquellos que quieran participar en el concurso para las dos nuevas cadenas concesionadas en televisión. Esa sería la consecuencia inmediata, vendrían muchas más.