Opinión

¿Cuál desigualdad?

   
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Riqueza.

El artículo de ayer no fue muy popular en ciertos círculos. Como de costumbre, cosechamos insultos, pero ahora apenas hubo un par de comentarios rescatables (a veces hay más). Uno de ellos es diferenciar neoliberalismo de globalización, algo que creo que hice ayer sin dejar duda, pero de cualquier manera lo menciono. Otro, que vi por suerte, afirma que estoy confundido porque mientras la desigualdad global se redujo, al interior de los países se elevó. Cierto, pero no era el tema de ayer. De hoy, sí.

El fenómeno que hemos visto en los últimos 25, o tal vez 30 años (no sabemos con certeza, porque es a partir de 1988 que los datos son claramente comparables) es que la desigualdad en el mundo se reduce, pero la desigualdad al interior de los países crece. No en todos los países, pero sí en algunos. Mientras que en 1988 el 80 por ciento de la desigualdad ocurría entre países, ahora sólo el 65 por ciento viene de esa fuente. En el total, el mundo es menos desigual, pero ahora la desigualdad al interior de países es más importante.

Por grupos, la verdad es que no hay un incremento notorio en desigualdad. Los continentes (o subcontinentes) más desiguales del mundo, es decir, América Latina y el sur del Sahara, incluso han mejorado en su desigualdad. Y reitero: desigualdad al interior de los países. (Los datos pueden verse en el reporte del Banco Mundial, Taking on Inequality, Poverty and Shared Prosperity 2016). En los siguientes dos grupos, Medio Oriente y norte de África, y Asia oriental, hay una reducción pequeña en desigualdad en el primero, y un incremento, igualmente pequeño, en el segundo. Los tres grupos con menor desigualdad son también los que más crecen en este indicador: los industrializados, que aumentan un poco, y mucho más los de Europa del este y sobre todo los de Asia del sur.

Entre los industrializados, es muy notoria la diferencia entre países anglosajones (Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Australia y Canadá) que tienen un incremento importante en desigualdad desde mediados de los años setenta, y otros desarrollados, como Alemania, Francia, Japón, Holanda, Suecia y Dinamarca que aunque no están en su momento de desigualdad más baja, tampoco tienen gran diferencia con el nivel de hace 30 o 40 años.

Así que, efectivamente, la desigualdad no se comporta igual en todos los países, pero es un hecho que a nivel global se ha reducido. De manera que ahora viene la pregunta importante: ¿Por qué la desigualdad global parece importar menos que las nacionales? Si en este proceso, en los últimos 23 años (1990-2013), han salido de la pobreza extrema más de mil millones de seres humanos, ¿por qué tanto énfasis en la desigualdad interna en Estados Unidos o Gran Bretaña? Ni siquiera es un fenómeno generalizado entre industrializados. Más aún, en América Latina, en esos años, hemos vivido una reducción importante en la desigualdad. Entre 1989 y 2014, México avanza seis puntos en su Gini, poco menos que Chile (6.8, 1990-2013) mientras Brasil mejora casi el doble (11.8), lo mismo que Guatemala (11 puntos). Argentina y Colombia casi no se mueven, Perú avanza dos puntos, y los que empeoran son Bolivia seis puntos y Paraguay 11 puntos, ambos desde 1990.

Entonces, en este terrible periodo de neoliberalismo y globalización, la desigualdad global se reduce, y ocurre lo mismo en buena parte de América Latina y el sur de Sahara (las peores regiones en este indicador). Casi todos los países desarrollados mantienen su extraordinaria igualdad, y son apenas unos pocos: los anglosajones, China y por un breve periodo los países de Europa del este, los que empeoran. Creo que se mantiene la duda: ¿Por qué tanta insistencia en este tema?

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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