Opinión

Crónica de una crisis anunciada

10 febrero 2014 5:2 Última actualización 01 agosto 2013 5:32

 
 
 
Claudia Olguín
 
 

Son días confusos y complicados para el negocio de la vivienda institucional. Sin embargo, era lógica la crisis que se veía venir con los resultados al segundo trimestre del año de las empresas que conforman el Índice Habita. Tras la suspensión de operación accionaria de Urbi y Geo, así como la caída de 30% en los títulos de Homex del lunes pasado, hay incluso quienes ven factible un inminente proceso de quiebra operativa; otros piensan que es más factible una liquidación.
 
 
Como siempre en el negocio inmobiliario tras un boom, las caídas son vistas como una señal generalizada de caos. Sin embargo, decir que la crisis de la mayor parte de las seis empresas que constituyen el Índice Habita es el rostro generalizado del sector, sería una señal equivocada.
Sólo en el padrón del Infonavit, existen más de 900 empresas registradas y otro grupo de 250 adicionales con programas de vivienda constantes. Es a través de los fondos del instituto que entrega un programa de subsidios, por 5,700 millones de pesos, adicional al de primeras pérdidas por hasta 30% de Sociedad Hipotecaria Federal (SHF).
 
 

Por ende, esta crisis de las vivienderas institucionalizadas no sólo vino por los cambios en las políticas públicas que impactaron el valor de las reservas territoriales, tampoco por un efecto distinto en los subsidios correspondientes. El golpe en los balances fue justo la manera en que se apalancaron las empresas y el peso que las garantías territoriales tuvieron para hacer factibles las líneas de crédito.
 
 
Los abusos en las prácticas contables sobre la forma en que reportaron las ventas, son el fondo de esta crisis matizada en distintos niveles de apalancamiento. Adicionalmente, queda justo el nivel de exposición que algunas de las empresas con mayores problemas tienen a los subsidios del Infonavit, y que no hace mucho marcó como señal de alerta al suspender la entrega de recursos cuando la crisis se hizo evidente.
 
 
El mercado de capitales ha sido siempre sensible a la incertidumbre y falta de credibilidad financiera de las empresas. Si bien la caída del lunes no fue igual para todos, en menos de una hora los títulos de Geo habían perdido 24.55% su valor, al tiempo que los acreedores de las vivienderas impactaron de manera negativa sus resultados en el periodo ante el incumplimiento de algunas empresas.
 
 
Geo y Urbi evidenciaron el descalabro al informar atraso en la presentación de resultados, justificándolo por una evaluación de ciertas cuentas de sus balances.
 
 

La ágil y eficiente reestructura para el saneamiento financiero de los balances parece ser el camino por recorrer para los directivos de estas empresas, que ahora tendrán que convencer a la comunidad financiera y acreedores de su viabilidad. Este sinuoso camino, no sólo es recorrido por una terna de empresas en bolsa; los últimos días han evidenciado la problemática de otras compañías cuyos títulos también observan retrocesos. Ya se vio que al paso de las horas, la profundidad de las pérdidas se redujo, aunque no desapareció definitivamente. Así que la determinación de acciones concretas será fundamental para reconstruir el daño que ha dejado la fachada de este generoso nicho de la industria inmobiliaria.

colguin70@gmail.com

Twitter: @claudiaolguinmx