Opinión

Crónica de un freno anunciado

21 agosto 2013 5:31

 
¿Es realmente una sorpresa el dato del INEGI en materia de crecimiento económico, así como la drástica revisión a la baja que hizo la Secretaría de Hacienda?
 
 
Depende para quién. Para diversos analistas ya no lo fue. Por ejemplo, apenas hace algunos días Banamex ya había ajustado su previsión para este año a un ritmo de 2.0%. Incluso, el promedio de las previsiones de la encuesta quincenal de Banamex que se dio a conocer precisamente ayer -y que probablemente no incluía en muchos casos el ajuste que se hará con los nuevos datos- es de 2.15%.
 
 
El escenario bajo que había planteado el Banxico desde el pasado 7 de agosto era de 2.0%.
 
 
Quizás la sorpresa mayor estriba en la fecha en que se comunicó. Usualmente, Hacienda espera un poco más para hacer la revisión. Ahora, era tan evidente que ya no era sostenible su perspectiva que se decidió hacerlo con antelación.
 
 
Algo en lo que se puso poco acento, con tanta información generada ayer, es que también se hizo una revisión de los datos del primer trimestre, que quedaron en un crecimiento de 0.6% y un promedio de 1.0% para toda la primera mitad del año.
 
 
Esto significa que para concluir el año en 1.8%, en la segunda mitad tendrá que haber un crecimiento de 2.6%, lo que -dado el punto del que partimos- no va a ser fácil.
 
 
Incluso, si vemos el resultado del sector moderno de la economía mexicana, es decir, la industria, encontramos un retroceso de 1.1% o en la primera mitad del año.
 
 
Estos datos subrayan la paradoja con la que tenemos que lidiar en México: por un lado, se están sentando las bases para un crecimiento de largo plazo como hacía mucho que no ocurría y al mismo tiempo nos estamos encontrando con una realidad inmediata, la que presiona a las familias y a las empresas, que no se observaba desde el fatídico año de 2009.
 
 
Quisiéramos todos que las cosas fueran diferentes. Nos gustaría cosechar ahora y no estar sembrando. Sin embargo, las realidades económicas tienen su lógica. Por años dejamos de tomar decisiones para cambiar la estructura de la economía y hoy estamos pagando las consecuencias.
 
 
Más nos vale, hoy sí, tomar las decisiones correctas.
 
 
 
Buenas señales
 
 
¿Cuál es el mensaje que transmite el presidente Peña con la composición de los órganos reguladores que pone a ratificación del Senado?
 
 
Lo primero que destaca en la composición de las listas es que no hay personajes vinculados a los actores económicos que serán regulados. Se trata de técnicos, académicos, consultores, integrantes de ONG, principalmente.
 
 
Es decir, se logró evadir el riesgo de que hubiera la percepción de colocar alfiles de las televisoras y grandes empresas de telecomunicaciones en el IFT, así como personajes ligados a grandes corporativos en la CFC.
 
 
Desde luego que eso no asegura que no habrá captura regulatoria. Las áreas especializadas de una buena cantidad de grandes firmas, ya hicieron ayer el análisis de la trayectoria de los 14 personajes. Lo primero que determinarán es si hay alguien inaceptable, para mover hilos en el Senado y rechazarlo. Lo segundo será la búsqueda de debilidades en cada uno para tratar de ganar influencia entre los reguladores a través de ellos.
 
 
Por lo pronto, la buena noticia es que hasta este momento, se perfilan órganos reguladores profesionales, poco protagónicos, y con criterio independiente. Es buena noticia.
 
 
Por cierto, el 12 de agosto hicimos en este espacio un análisis de las propuestas del Comité de Evaluación.
 
 
Siete de los personajes que le mencionamos como probables por su trayectoria y perfil quedaron en alguno de los dos órganos reguladores. 
 
 
 
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