Opinión

Cromosomas de la corrupción

1
    

    

Marcelo Ebrar al salir de la Cámara de Diputados. (Cuartoscuro)

Marcelo Ebrard avanza con un maletín de piel en la mano izquierda, como el de René Bejarano captado en los penosos videoescándalos de 2005.

—¿Qué carga en el maletín, señor?–, le pregunté mientras se acercaba al acceso principal del salón de sesiones de la Cámara de Diputados.

—Mis pruebas para demostrar que no tengo culpa en la Línea 12.

—El costo de esa obra se disparó más de dos mil 300 millones de pesos de lo programado; resultó inservible; ahora la reparación va a costar 500 millones y hay 500 mil usuarios tirados. Si usted se declara inocente ¿Quién debería estar en la cárcel, Marcelo?

—Yo no soy Ministerio Público.

Ha venido por segunda vez en menos de 72 horas. Ebrard se siente víctima de una comisión que pide a la Procuraduría investigarlo.

El equipo de seguridad, sin embargo, le prohibió el acceso al Salón de Plenos, a pesar de que por la mañana cruzó la puerta exterior en el coche del diputado perredista Mario Miguel Carrillo, tío de Mario Delgado, exsecretario de Finanzas, también implicado en el fraude.

De no ser porque la corrupción es podredumbre inodora, legisladores habrían caído fumigados ayer al remover ellos mismos otras cloacas. El investigador Eduardo Buscaglia decía el fin de semana a senadores del PRD que la corrupción es inherente al humano. En México, sin embargo, es más nociva. Aquí apenas tres de cada 100 delitos reciben sentencia. Y en los casos de corrupción política a veces ni siquiera uno de cada 100.

Este martes Manlio Fabio Beltrones, coordinador de los diputados del PRI, daba una conferencia sobre corrupción. A esa hora Ebrard aguardaba en la oficina de la diputada Malú Micher. “El proyecto desastroso del Metro”, decía Beltrones, pero pasaba por alto el truculento plan del tren México-Querétaro de Los Pinos, las casas del presidente, Angélica Rivera y Luis Videgaray, un secreto hasta que investigaciones periodísticas mostraron que los proveedores fueron los dos constructores preferidos de Peña Nieto, entre ellos los que se quedarían con la línea de no ser por el descubrimiento oportuno.

—No me chingues—, dijo Jesús Anaya, coordinador de prensa de Beltrones, cuando quise preguntarle a su jefe sobre las casas. Agarró fuerte el micrófono y ya no lo soltó. El de la Presidencia, sin embargo, no fue apagado cuando Peña dijo: “Ya sé que no me aplauden”, después de presentar un plan tardío anticorrupción.

De todos modos, en San Lázaro, las residencias en Lomas, Ixtapan de la Sal y Malinalco, así como los casos Monex, Oceanografía (todos estos en los últimos tres años) y otros más, convirtieron el trabajo legislativo en un acto parecido a un talk show de la señorita Laura, al que Ebrard buscaba pasar.

A México le cuesta 100 mil millones la corrupción al año, es campeón en esa disciplina.

Ya lo había dicho el padre Goyo López de Apatzingan, quien harto de tanta corrupción en Michoacán dejó el tiple meloso de las homilías para agarrar las armas y salir a declararle la guerra al crimen: “Hay dos tipos de delincuentes, los que se cuelgan un fusil y los que traen la Constitución en la mano”.

10 SEGUNDOS… El encuentro se dio en Gobernación el martes. Felipe Solís Acero, subsecretario, habló con funcionarios del Instituto Electoral de Guerrero, entre ellos la presidenta Marisela Reyes. “Ya vamos a tomar acciones”, le dijo. Así garantiza que habrá elecciones el 7 de junio... La sesión en el Senado empezó con 89 asistencias de 128 legisladores. En la Cámara de Diputados con 261, 249 siguen de vacaciones.

Twitter: @alexsanchezmx

También te puede interesar:
Eruviel reta otra vez a Peña Nieto
Le reabren caso a Murillo Karam
El director de la Normal, El Cepillo y la PGR