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Senado

El pleito está cantado, quizá sólo como estrategia de negociación, quizá porque ya nadie confía en nadie, pero en el Senado de la República iniciará el período en una muy fuerte tensión.

Ayer el coordinador de los senadores priistas, Emilio Gamboa, afirmó que le corresponde al PRI presidir la junta de Coordinación política y la presidencia de la Mesa Directiva, y que para ello tiene junto con el PVEM 62 de los 65 votos que se requieren para presidir el Senado.

Y si lo logran, el Instituto Belisario Domínguez sería para el PAN, con lo cual se acaba el conflicto de si debe continuar.

Y lo más importante, si el PAN preside el Instituto Belisario Domínguez y el senador Miguel Barbosa deja de estar al frente, Morena no tendrá acceso a los cerca de 30 millones de presupuesto.

Es decir, con esta declaración, Emilio Gamboa hace una jugada de tres bandas, y si es sólo advertencia, de cualquier forma es una demostración de fuerza.

Nunca un solo partido había ocupado la junta de Coordinación Política y la presidencia de la Mesa Directiva, y si ganara el cargo apenas con la mitad más uno de los senadores, sería la primera vez que eso sucediera, porque siempre se define en una negociación antes de que se vote por unanimidad.

Pero todo puede suceder y el centro del pleito entre el PAN y el PRI es el pase automático del Procurador a Fiscal General de la República. Ayer, todos los senadores del PAN, que coordina Fernando Herrera, cerraron filas y expresaron su total respaldo a su presidente Ricardo Anaya, pero es difícil saber si le darán al PRI la mayoría que necesita, con la ausencia de algunos senadores panistas, cuando se vote la presidencia de la Mesa Directiva.

De cualquier forma, el PRI le dio al PAN el palo y la zanahoria, porque nadie quiere fortalecer a Morena.

Emilio Gamboa, uno de los hombres más cercanos al presidente, también se refirió a los aspirantes al Ejecutivo y a algunos no les fue muy bien, como a Enrique de la Madrid y a Eruviel Ávila, de quienes dijo que están haciendo su esfuerzo, pero sin duda la más golpeada fue Ivonne Ortega, a quien le mandó el siguiente mensaje: “no veo que tenga la fuerza del partido en estos momentos, para poder llegar a ser la candidata del PRI en el 2018”.

Así inicia la contienda por la gubernatura en Yucatán.

SIN SORPRESAS
Hay momentos en que adivinar es muy fácil, porque las señales son tan claras que sería de tontos no entenderlas, en este contexto era casi imposible que Claudia Sheinbaum no fuera la aspirante de Morena en la Ciudad de México.

Sin duda, ella y Martí Batres son los más cercanos a Andrés Manuel López Obrador; sus carreras políticas están directamente ligadas al tres veces candidato presidencial.

Por eso, no provoca admiración que la delegada de Tlalpan haya ganado como la que logró mayor preferencia electoral, y Martí Batres haya quedado como el más conocido.

Y claro, Ricardo Monreal, quien lleva años en la política, ha sido diputado, senador, gobernador de Zacatecas, ha pasado por casi todos los partidos y gobierna la delegación Cuauhtémoc, que es la más importante, es un ilustre desconocido para los chilangos.

No puedo evitar un recuerdo en mi mente, cuando se decidió en el auditorio Che Guevara levantar la huelga del CEU, con el argumento de Carlos Imaz y Claudia Sheinbaum, entre otros, de que había tanques alrededor de Ciudad Universitaria y todo era una vil mentira. Simplemente viejos recuerdos.

La selección fue exactamente como se esperaba, pero yo me pregunto: ¿si los ciudadanos vamos a seguir permitiendo que toda la información de Morena se mantenga con ese velo de hermetismo y opacidad?

E inmediatamente después me contesto: ¡sí, eso es lo que nos gusta! Que Dios nos agarre confesados.

Twitter: @ginamorettc

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