Opinión

Crisis política en Guatemala, oportunidades y lecciones

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Guatemala

Mientras nos entretenemos con el reality show de los precandidatos republicanos en Estados Unidos, apenas observamos que en Guatemala –otro país con el que compartimos frontera y con el que tenemos una relación compleja– se celebrarán elecciones presidenciales el próximo domingo 6 de septiembre. Estos comicios tienen la particularidad de ocurrir en medio de la crisis institucional más grave de la historia contemporánea de ese país. Entre abril y mayo, el Ministerio Público de Guatemala y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) revelaron en un informe el involucramiento de altos funcionarios, empezando por el presidente Otto Pérez Molina y su entonces vicepresidenta, Roxana Baldetti, en una red de defraudación aduanera, conocida como “La Línea”. A Baldetti se le removió de la vicepresidencia y ahora se encuentra detenida y se le enjuiciará, en una acción sin precedente en el país y en la región.

En los últimos meses se han multiplicado las protestas para exigir al gobierno medidas anticorrupción y de transparencia, además de pedir la dimisión de los responsables. La crisis institucional amenaza con provocar la caída del presidente Pérez Molina. La Corte Suprema de Justicia avaló el martes que se le someta a juicio político. El Congreso debe decidir si se le retira la inmunidad para enjuiciarlo. Por ahora, los partidos mayoritarios, el Partido Popular (PP) y el Partido Libertad Democrática Renovada (Lider), no lo han permitido. Sin embargo, la crisis se agrava. Hasta el momento, han renunciado seis de sus ministros y varios funcionarios más de alto nivel indignados por las pruebas que se han presentado sobre el posible involucramiento del presidente en distinto fraudes. La Iglesia católica y las organizaciones empresariales lo han instado a presentar su renuncia y a permitir que el vicepresidente asuma el poder. No se trata sólo del presidente y su entorno: para los guatemaltecos, la clase política y económica participa en actos corruptos. Manuel Baldizón, candidato presidencial del Lider, puntero en las encuestas, tiene como compañero de fórmula a Édgar Barquín, comprometido con una petición de antejuicio.

Esto explica por qué el candidato Jimmy Morales, un comediante, sin ninguna experiencia política, sea atractivo para buena parte del electorado y le dispute la presidencia a Baldizón. A pesar de no contar con una estructura de partido, Morales podría dar la sorpresa: si pasa a la segunda vuelta, podría convertirse en la opción de los inconformes y ganar la elección. El malestar generalizado ha llevado a que varias organizaciones civiles soliciten postergar las elecciones, lo que preocupa, pues no está contemplado en la legislación electoral y podría atraer un rompimiento del orden constitucional.

A nivel nacional e internacional se ha reconocido el papel del Ministerio Público y de la Corte Suprema de Justicia. Su actuar en este caso confirma su funcionamiento independiente e imparcial, a diferencia del gobierno y el Congreso. Otra instancia, la CICIG, ha tenido un papel primordial. Es un órgano independiente internacional, que depende de la ONU y que ha coadyuvado con el Ministerio Público a investigar las infiltraciones y delitos de los cuerpos ilegales de seguridad en el Estado y a fortalecer a las instituciones de justicia guatemaltecas para enfrentarlos. Esto ya le ha valido críticas del presidente Pérez Molina, quien apenas el domingo pasado dijo que había “una estrategia intervencionista” internacional en contra de él mismo y su nación.

En caso de que las elecciones del 6 de septiembre se celebren con la regularidad prevista, el 14 de enero de 2016 asumirá funciones un nuevo presidente. Los retos que tendrá son muchos: instituciones políticas deterioradas, crisis económica profunda y un sistema político incapaz de encauzar el malestar ciudadano. La buena noticia es que hoy Guatemala tiene un Poder Judicial más fuerte e independiente, una sociedad civil más participativa, mejor informada y con mayor capacidad de influir en los asuntos públicos. La prensa de Guatemala e internacional se refiere a estos cambios como una “primavera” que podría extenderse por la región mesoamericana. Por eso deberíamos seguir muy de cerca lo que ocurra en Guatemala en los próximos meses.

Twitter: @lourdesarandab

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