Opinión

Crisis en el PAN

   
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Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN.

Poco les duró el gusto a los panistas, del regocijo mostrado la noche del 5 de junio han pasado a la incertidumbre. Atrás quedaron los días de aparente unidad, muy lejos los emotivos momentos donde uno y otro grupo interno hablaban de un partido fuerte y listo para ser la alternancia política del país, una opción ante un gobierno con baja credibilidad y resultados imperceptibles.

El legítimo deseo de los aspirantes y la falta de reglas claras en el PAN están poniendo en riesgo no sólo su participación en los procesos electorales que se avecinan para las gubernaturas en los estados de México, Coahuila y Nayarit, sino que en la atención de esos compromisos hay escenarios de escisión y así, divididos, enfrascados en una lucha intestina y de golpes bajos, parece que llegarán a la sucesión presidencial de 2018.

Los triunfos en siete entidades y el hecho de próximamente ser gobierno en 11 entidades avivaron las aspiraciones de Ricardo Anaya, Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle, Gustavo Madero y Miguel Márquez, ya que todos alzaron la mano para encabezar un movimiento de alternancia gubernamental, sin ninguno reparar en que esas acciones de promoción adelantada los dividiría, al grado de generar diferencias que se han ensanchado con posturas casi irreconciliables.

Entre los conflictos internos y acusaciones entre dirigentes panistas ya hay signos de rebelión contra su dirigente nacional, Ricardo Anaya, a quien acusan de utilizar la estructura y recursos del partido para la promoción de su imagen personal, por lo que quienes observan esto piden una postura clara en su intención de ser candidato a la Presidencia de la República, y de ser así le piden renunciar al partido para poner condiciones de igualdad a todos los aspirantes y evitar mayores conflictos entre la militancia.

El líder panista ya se pronunció al respecto y afirmó que “las reglas no las decide el presidente del partido, las decide la Asamblea Nacional, quedaron plasmadas en los estatutos y los aprobó el Instituto Nacional Electoral. El presidente no es el que organiza la elección, lo hace una comisión que elige directamente el Consejo Nacional”.

Y dejó en claro: “La división del PAN solamente le conviene al PRI y a López Obrador. Y es responsabilidad de todos cuidar la unidad del Partido Acción Nacional, de todos los que somos militantes del partido, todos tenemos que poner de nuestra parte.

“En este momento en el que el PAN está tan fuerte, que resultó el claro triunfador de las elecciones más recientes, tenemos todas las condiciones para, en 2018, ganar la Presidencia de la República, sería un error histórico que llegáramos divididos a la elección”.

Ricardo Anaya precisó que su agenda no está en 2018, “me concentró en lo que corresponde, en ser el presidente del partido, en preparar las elecciones del año que entra”, dijo a mera de conclusión en una entrevista radiofónica.

No hay duda, la sucesión presidencial ha provocado divisiones al interior de Acción Nacional, lo saben, y en ese contexto el coordinador de los diputados del PAN, Marko Cortés, advierte que cualquier acelere “no abona en absolutamente nada para la democracia ni tampoco para la certidumbre. De hecho yo lo diría, pueden poner en riesgo al Partido Acción Nacional quienes están de forma acelerada en una pretensión presidencial, porque exponen al partido, porque además pueden generar división en el mismo y además algún posible aspirante puede quedar inhabilitado por actos anticipados de campaña”.

Queda claro, en general dirigentes y militancia panista reconocen que no son tiempos de campaña, que la unidad del panismo es importante para seguir en la ruta de los triunfos, que en este asunto primero es el partido y luego los proyectos o visiones personales, eso dicen, pero los adelantados aspirantes a la silla presidencial no lo ven así, lo que de alguna manera favorece a sus potenciales contrincantes de los partidos Revolucionario Institucional y del Movimiento de Regeneración Nacional. Esa es la realidad.


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