Opinión

Crisis de encuestas

  
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Encuesta combinada Aguascalientes Quintana Roo

Por supuesto, Jesús Silva-Herzog Márquez tiene razón: hay una percepción de que las encuestas electorales están en crisis. No es la primera, quizás no será la última, pero hay que ser claros: sí hay una crisis, aunque algunos encuestadores lo nieguen. Concedido esto, no podemos quedarnos ahí. ¿Qué tipo de crisis es? ¿Cuándo empezó? ¿Cómo podemos salir de ella?

Quizás son varios tipos de crisis. Primero, ¿es una crisis de credibilidad? La crítica señala que ésta se debe a las equivocaciones. Resulta difícil fechar el inicio de esta crisis porque es recurrente y se puede ver décadas atrás, pero se ha invocado con frecuencia durante el último ciclo sexenal. En 2010 las encuestas fallaron al no captar el apoyo de las alianzas opositoras. En 2012 las encuestas llegaron a tribunales acusadas de ser propaganda y en ese año hubo tentación legislativa a restringirlas. En 2015 volvieron a fallar, en su mayoría, al no prever el triunfo de un candidato independiente a gobernador. Y en 2016 las alianzas opositoras les repitieron una dosis de error a los encuestadores en varios estados. Aunque en todos esos episodios electorales hubo encuestas de alta precisión, lo que ha quedado en la memoria colectiva son las fallas.

Segundo, ¿es una crisis metodológica? La crítica es que las técnicas actuales ya no captan adecuadamente al electorado. El error de los críticos es meter diversas problemáticas en un mismo costal, como si las causas de las fallas fueran las mismas en todas partes. Aunque las tasas de cooperación van a la baja en algunos países, en México no hay un registro confiable de las tasas de respuesta que nos oriente sobre este fenómeno. No podemos simplemente suponer que los problemas que enfrentan las encuestas en Estados Unidos o en Gran Bretaña son los mismos que enfrentan en México. En esos países las encuestas telefónicas, a celulares, con llamadas automatizadas o sondeos online son las más comunes. En nuestro país siguen dominando las encuestas personales en vivienda y una gradual integración de modos mixtos con telefónicas.

Tercero, ¿hay una crisis de identidad? Algunos encuestadores dudan (y hacen dudar a otros) sobre si su papel es pronosticar, diagnosticar, o qué. Además, ¿hasta qué grado la imagen pública del encuestador se ha transformado de alguien que ayuda a articular las voces ciudadanas a alguien que engaña y mina la confianza ciudadana? ¿Se puede revertir esa tendencia?

Cuarto, ¿hay una crisis existencial? Ante el surgimiento de nuevas tecnologías de información y de medición de opiniones y conducta, se plantea que las encuestas tienen los días contados. Ese es el punto central del artículo de Jill Lepore al que tanta referencia hace Chucho, que esos “neandertales” que llamamos encuestas sean reemplazados por una nueva ciencia de datos. Si esta crisis –entendida como oportunidad y cambio– puede abonar a un mejor y más amplio entendimiento de la sociedad, veo más probable la coexistencia que la extinción.

Si queremos salir de estas crisis, primero debemos estar convencidos de que las encuestas aportan de manera valiosa a la vida democrática. Como segundo paso, debemos revisar metodologías y prácticas que produzcan mejores resultados, que incidan en la credibilidad de quienes las leen y utilizan y, sobre todo, que se ganen la confianza de quienes las responden. Como tercer paso, el encuestador debe asumir su papel de proveer mediciones confiables, precisas, transparentes, útiles. Y, cuarto, debemos sacar el mayor provecho de la interacción con la formidable generación de datos que hay hoy en día.

Nota a Chucho: gracias por el debate tan saludable. Aclaro: nunca dije que las encuestas son irrelevantes en las elecciones; las considero cruciales. Pueden influir a actores políticos y medios de comunicación de una manera formidable, y a algunos electores también. Pero hay que documentar bien la magnitud de su influencia en el electorado. Las encuestas nos ayudan a entender las elecciones; hay que sacarles el mayor provecho.

Twitter: @almorenoal

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