Opinión

“Crisis” azucarera y escasa diversificación


 
Nuevamente hay voces que anticipan una crisis en el sector azucarero nacional, como consecuencia de la caída de precios durante los últimos meses. En el ciclo actual, de octubre de 2012 a septiembre de 2013, los precios promedio del azúcar al mayoreo en México se han reducido cerca de 30 por ciento y en los mercados internacionales 17 por ciento. Ello se debe a buenas cosechas e incremento de la producción nacional y mundial. Para México se estima que en la zafra que está a punto de terminar se producirán casi 7 millones de toneladas de azúcar, en comparación con un promedio histórico de 5 millones y un consumo nacional de 4.3 millones. Con ello, el excedente exportable se ubicará en 2.7 millones de toneladas; sin embargo, se anticipa una exportación total de sólo 1.5 millones. Según estimaciones del USDA, por tercer año consecutivo en 2013 la producción mundial será superior al consumo (en 11 millones de toneladas), con lo que los inventarios alcanzarán niveles históricamente altos.
 
En la medida que –por ley– los precios de la caña están vinculados a los del producto final (57 por ciento del precio del azúcar base estándar), esa evolución implica que el precio de referencia para el pago de la caña para la zafra 2012/2013 registrará una disminución de 35 por ciento con respecto a la de 2011/2012. Dado el aumento de la producción y las exportaciones, los ingresos de los cañeros se reducirán 12 por ciento en este año.
 
En el contexto anterior, ya hay solicitudes o exigencias de un nueva intervención del gobierno, similar a las de crisis anteriores: expropiación de ingenios por sobreendeudamiento (la más reciente en 2001); impuestos especiales a la fructosa (2003-2006); o apoyos extraordinarios a los productores de caña (mil 600 millones en 2008). Ahora se plantea un apoyo al ingreso de los productores cañeros por tres mil millones de pesos y cinco mil millones más en 2014.
 
Como varios productos básicos (commodities), el mercado del azúcar es “de excedentes”, lo que genera una elevada volatilidad y ciclos de precios. Además, los productores cañeros e industriales enfrentan severas rigideces para reducir sus costos en todo el mundo, pero particularmente en México al tener vinculado el precio de la principal materia prima (caña) con el del producto final (azúcar) y por los bajos rendimientos del campo cañero, los cuales se ubican entre 65 y 70 toneladas por hectárea mientras que en otros países superan 100 tons/ha. A ello se suma la competencia que ejercen las importaciones de fructosa de maíz provenientes de EU en el mercado nacional, que realizan las industrias refresquera y de dulces, que sustituyen azúcar.
 
Otros países productores enfrentan un entorno similar. Sin embargo, en la última década Brasil, la India, Colombia y Guatemala han diversificado el destino de la producción de los ingenios y sobre todo sus fuentes de ingreso; casi 60 por ciento proviene de la producción de bioetanol y otros subproductos, así como de la cogeneración de electricidad a partir del bagazo de caña. Ello les permite afrontar con mejores herramientas la volatilidad del mercado del azúcar. De 61 ingenios en México, ninguno produce etanol y sólo seis cogeneran energía eléctrica, con ventas marginales de excedentes.
 
Esta “crisis” de precios debería propiciar una diversificación de la industria azucarera mexicana. Por una parte, la reducción de los precios del bioetanol en los mercados y el retiro de los subsidios a la producción en Estados Unidos incrementan el atractivo para producirlo a base de azúcar, en condiciones competitivas para el mercado interno (Pemex e industria alcoholera) y para los de exportación. Por otra, la reforma energética impulsaría el desarrollo de proyectos de cogeneración en condiciones de equidad entre CFE y particulares que construyan centrales eléctricas. A su vez, ello se traduciría en un mayor número de mercados para el destino de la caña y en que los ingresos cañeros e industriales no dependan exclusivamente de la volatilidad del mercado del azúcar y de apoyos gubernamentales emergentes.