Opinión

Crecimiento económico menor al previsto

El viernes pasado el INEGI dio a conocer el dato del crecimiento del PIB en el primer trimestre del año, que fue de 1.8 por ciento con respecto al mismo periodo de 2013. Este dato refleja cuánto creció la producción en estos tres meses, pero también equivale al aumento en el ingreso nacional; de allí su importancia. Si el porcentaje es menor al aumento de la población, significa que en promedio los habitantes del país tienen una disminución en sus ingresos y en su consumo.

Aunque parecería que esto no es el caso, este dato de incremento en la producción se puede interpretar de manera incompleta, porque los dos trimestres que se comparan no son equivalentes entre sí. Esto es debido a que la Semana Santa ocurrió en marzo en un año, mientras que en el otro tuvo lugar en abril, por lo que se contrastan dos trimestres con diferentes días hábiles. Al hacer el ajuste por esta diferencia resulta que el crecimiento en la economía tuvo un dinamismo mucho menor, al ser de sólo 0.64 por ciento anual. Este dato si es preocupante, ya que refleja una tendencia decreciente.

Al conocerse esta información, el gobierno y el Banco de México bajaron sus pronósticos para todo el año. En el caso de la Secretaría de Hacienda el nuevo pronóstico es de 2.7 por ciento, inferior al 3.9 por ciento que se tenía originalmente. Esto significa que esperan que la economía siga creciendo, pero a un menor ritmo. Esto no significa que estemos en una recesión, que es el caso cuando la producción se contrae y no sólo que tiene un menor dinamismo.

Resalta que el nuevo pronóstico oficial sea menor que el promedio de los predicciones que hacen los analistas privados nacionales y extranjeros. La razón puede deberse a que también se conoció el comportamiento de la producción nacional durante el mes de marzo, por medio del Indicador Global de la Actividad Económica o IGAE. Este índice tuvo una contracción de 0.81 por ciento con respecto al mes anterior, una vez eliminado el efecto de la estacionalidad por la Semana Santa. Esta información hace dudar de que la economía ya esté iniciando una etapa de recuperación y crecimiento.

El hecho de que la economía esté creciendo menos que el aumento de la población y, sobretodo, del incremento de la fuerza de trabajo, impide la creación de suficientes empleos para los que desean trabajar. Esto que parece sólo un comentario, no refleja las graves e importantes consecuencias para toda la sociedad, ya que las personas que no encuentran empleos tienen que vivir de alguna manera.

Cuando la economía de Estados Unidos era muy dinámica la emigración era una alternativa para estos trabajadores, pero no es la situación actual, lo cual significa que miles de jóvenes tienen que buscar un ingreso en la informalidad e incluso en la delincuencia cada mes. Esto explica por qué la mitad de la fuerza de trabajo ya esté laborando en la economía informal, lo cual no es conveniente en el largo plazo.

Es recomendable iniciar una gran campaña de creación de empleos formales en el país, utilizando todos los instrumentos de que dispongan los sectores público y privado. El incremento del gasto público basado en más deuda pública y en más impuestos puede tener el efecto contrario, al destruir más empleos formales de los que se crean.

benito.solis@solidea.com.mx 

El autor es economista.