Opinión

Crecimiento

   
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Coordenadas: Crecimiento en los salarios contractuales

Ya comentamos las elecciones estadounidenses, y el inicio de un proceso contra gobernadores que, con un poco de suerte y persistencia, puede convertirse en un paso histórico en la construcción del Estado de derecho. Le había prometido que, además de esos dos temas, había que hablar de derechos, que es otro asunto que aparece por varios lados, si no es que aparecía algo más. Ya vio usted EL FINANCIERO ayer: México avanza en materia de competitividad. Platicaremos con detalle de eso la próxima semana, pero déjeme ofrecer alguna información relevante al respecto.

Se publicó el IGAE (Indicador Global de la Actividad Económica) a julio e indica un crecimiento anual de 2.4 por ciento. Como ya es costumbre, habrá grandes quejas de que es un crecimiento miserable y que todo lo hacemos mal. Sí es un crecimiento bajo, pero cuando uno voltea al resto del mundo, no ve comportamientos mucho mejores. En el último año (julio-junio), Estados Unidos ha crecido 1.7 por ciento, por ejemplo. En América Latina, Brasil sigue en plena recesión, con menos 3.7 por ciento, y Chile apenas logró superar el 1.0 por ciento. Colombia ronda 1.8 por ciento. Sólo Perú está por encima, con poco más de 4.0 por ciento, aunque en el último trimestre (el segundo de este año) reportó cero. Seguramente encontraremos países que crecen más en otras partes. Varios países pequeños en América Latina tienen un crecimiento mayor, y hay otros en África con buena dinámica. Entre los desarrollados, o ya muy cerca de serlo, Corea del Sur supera el 3.0 por ciento, y China no tenemos idea de cuánto crece, aunque ellos siguen diciendo que más de 6.0 por ciento anual.

Pero la dinámica de la economía mexicana es bastante mejor de lo que queremos aceptar. No es sólo que somos uno de los países grandes con mayor crecimiento, sino que además estamos procesando un cambio productivo mayor. En los últimos años, la producción de petróleo se ha desplomado, y eso representa un costo sustancial para la economía. Algo similar ocurrió entre 2012 y 2014 con la industria de la construcción, cuando hubo que corregir los defectos de una política de vivienda previa.

Si calculamos el crecimiento de la economía mexicana sin considerar esos dos elementos, minería y construcción, el ritmo al que nos movemos no es de 2.4, sino de 3.4 por ciento anual. Es decir, prácticamente al mismo nivel de Corea del Sur. Claramente, esto nada más lo hacemos para entender mejor el funcionamiento de la economía, no porque de alguna forma pudiésemos deshacernos de esos sectores. Lo que quiero transmitirle es que aún con la carga que implican esas actividades económicas, somos una economía que crece. Y conforme esos sectores se estabilicen, la dinámica será mucho mayor.

Evidentemente, esto implica que entidades como Tabasco y Campeche deben estarse hundiendo, y así es. En menor medida, hay un impacto en zonas de Veracruz y Tamaulipas. Conforme las licitaciones de la reforma energética avancen, estos mismos lugares presentarán crecimientos interesantes, pero en el entretanto, no va a ser agradable. Si vemos el crecimiento promedio de 2015 y el primer trimestre de 2016 (último disponible), Campeche cae menos 7.0 por ciento anual. Los Méxicos (ciudad y Estado) crecen 2.0 por ciento, y Guerrero un poco más que eso. Aguascalientes supera el 4.0 por ciento, Baja California y Nuevo León se quedan apenas cortos del 6.0 por ciento, y Querétaro crece al 7.0 por ciento.

Lo hemos comentado en muchas ocasiones: hay un México que crece más que los países asiáticos, y uno que está estancado. Al promediar, parece que no creciéramos. Algo tendríamos que hacer con el Estado y la Ciudad de México, muy grandes, rígidos y estancados.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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