Opinión

Crecimiento 2014: está por verse

Magro crecimiento económico durante el año pasado. El incremento anual del PIB fue 1.1 por ciento, tasa que no sólo resultó muy inferior a las expectativas (en diciembre de 2012 la SHCP estimó un repunte del PIB de 3.5 por ciento), sino al aumento de la población; además, se dio en un contexto de ausencia de crisis. Los factores que explican esa evolución son múltiples y bien conocidos; desde la ineficacia en la ejecución del gasto público y la problemática del sector vivienda por el cambio de reglas, que impactó a todo el sector construcción y a la inversión privada, hasta la falta de dinamismo de la economía mundial.

Desde la óptica cuantitativa, en 2013 el PIB de las actividades primarias aumentó sólo 0.3 por ciento, frente a 7.3 por ciento en 2012; las secundarias (industrias) se contrajeron 0.7 por ciento, en comparación con un incremento de 2.6 por ciento; y las terciarias (comercio y servicios) crecieron 2.1 por ciento, menos de la mitad que en el año previo.

El reto es cómo impulsar el crecimiento en 2014. La estrategia del gobierno se basa en dos ejes: las exportaciones y el gasto público, sobre todo la inversión. El resto de los motores potenciales de la economía continuarán en “neutral”. El consumo privado reducirá su dinamismo, producto de la reforma fiscal que extraerá recursos a empresas y personas físicas, así como por el impacto inflacionario de principios de año. Ello obligará a los consumidores a reasignar gasto de bienes duraderos hacia consumo básico. El hecho de que la confianza del consumidor se ubique en un nivel similar al que prevaleció durante la crisis de 2009 parece ratificar esa hipótesis.

Por otra parte, la inversión privada está inmersa en un entorno de incertidumbre por los efectos de las reformas fiscal y financiera, que ya están impactando los costos de producción y los riesgos de contratar créditos; por lo que se discute en materia de la ley de competencia económica; por los cambios en las concesiones ferroviarias otorgadas en los noventa, que cuestionan la certidumbre jurídica, aunque se orienten en la dirección correcta; así como por el camino y los tiempos que podría tomar la legislación secundaria en telecomunicaciones y energía.

De ahí que la recuperación de la actividad económica dependerá de que tan rápido la economía de Estados Unidos retome un crecimiento sostenido y, no sólo eso, sino cómo se traducirá en mayores exportaciones de México

En 2013 disminuyeron 2.2 por ciento con respecto al año anterior. El otro factor de expansión será el dinamismo del gasto público. A ello apostó el gobierno con la extracción de recursos al sector privado por la vía fiscal y la inyección neta adicional de recursos públicos a la economía que prevé para 2014, derivada del mayor déficit. Hasta ahora, la información extraoficial de diversas dependencias señala que las “chequeras siguen cerradas”, a pesar de que la SHCP ya radicó recursos presupuestales; otra vez la vieja historia del registro del “gasto devengado” pero no pagado, ni aún los adeudos del año anterior. Si se repite la historia de 2013 sobre el ejercicio del gasto, no pasarán muchos meses para que el crecimiento estimado para este año (3 por ciento, de acuerdo con GEA), se revise a la baja.

Además del tema de fondo –esto es, que efectivamente el gobierno gaste al ritmo comprometido y de manera eficaz–, en la forma, la SHCP debería mejorar su información de finanzas publicas con un mayor detalle sobre la evolución del gasto a corto plazo, tanto a nivel sectorial como de lo que realmente se está erogando y no sólo registrando.