Opinión

Crece robo de identidad empresarial en México

 
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Primera amenaza real para computadoras Mac

De acuerdo a datos de la Procuraduría General de Justicia del DF, el robo de identidad de personas se ha convertido en el delito que más ha crecido en los últimos tres años, y a pesar de la cultura de prevención que se disemina entre la población sus números siguen al alza. Las formas más comunes del delito consisten en la llamada “clonación” de tarjetas bancarias y la obtención de créditos haciéndose pasar por otra persona. Desde luego, es un tipo de delito que en ambientes de crecimiento de transacciones electrónicas impulsadas por internet, sufre escalamientos imparables año con año. 

No de menos relevancia, hoy se empiezan a contrastar números en relación a una variedad de conductas delictivas que pueden agruparse bajo la designación de “robo de identidad empresarial”, cuyos efectos y alcances resultan altamente corrosivos del ambiente de negocios en el país.

Una de las formas más recurrentes del robo de identidad de empresas es la que consiste en hacerse pasar por una determinada compañía, a través de la copia de su página de internet, o el empleo de nombres de dominio engañosos. En su forma más sofisticada, el fraude se configura cuando un usuario ingresa a una página que luce como la institucional de una cierta marca, realiza pedidos en la forma convencional y los paga, sin que exista dato alguno que le prevenga que se trata de una página ilegal que carece totalmente de respaldo de la empresa original.

En el otro supuesto, a pesar de que la página es distinta a la de la empresa auténtica, se emplean nombres de dominio muy parecidos a los institucionales, generando la confusión entre los usuarios que confiadamente asumen estar realizando operaciones en el sitio correcto. En ambos casos, el manto del anonimato cubre las operaciones de este tipo de grupos, que suelen operar en la clandestinidad de jurisdicciones poco accesibles a procedimientos legales ordinarios.

Otras formas menos sofisticadas de falsificación de la identidad empresarial se presentan a través de anuncios que, por ejemplo, ofrecen plazas laborales para empresas reconocidas, a cambio de pagar “cursos” previos de capacitación que jamás se imparten. En otros casos, la simulación consiste en imprimir tarjetas de negocio con la marca respectiva, con la que se “acredita” al portador como representante de la misma para una variedad de conductas ilegales. En una de sus formas más graves, la utilización de una falsa identidad empresarial ha permitido tramitar créditos ante instituciones bancarias, o inclusive recibir apoyos de fondos públicos en cuentas de banco abiertas exprofeso para tales fines. En esos casos la infracción ha incluido el otorgamiento de poderes notariales falsos, la apertura de cuentas de cheques y el registro de correos electrónicos fraudulentos.

El crecimiento exponencial de estas irregularidades es muy preocupante, especialmente por las altas tasas de impunidad que imperan, y las bajas sanciones que se llegan a aplicar cuando remotamente se procesa a los responsables. Los dos factores, claramente, alientan su comisión. Resulta urgente que así como se están iniciando acciones de protección de usuarios de la banca que son víctimas frecuentes de robo de identidad, los congresos estatales cobren consciencia de los daños irreparables que las empresas y sus consumidores sufren como consecuencia del mismo padecimiento.

Twitter:@JalifeCaballero

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